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A contracorriente de lo que hoy mira el sector de la indumentaria, esta familia con más de 80 años en el rubro decidió volver a mirar a Europa en vez de traer prendas por precio de China.

Con la frase como legado, “Tu único defecto es haber nacido en el país equivocado”, las últimas generaciones de los Buchbinder buscaron reconvertir el negocio para subsistir en un rubro en crisis. “Mi padre sabía que yo buscaba la calidad, una calidad accesible pero que no había en la Argentina. Hoy, mis hijos van por lo mismo”, abre la charla Eduardo Buchbinder, tercera generación de la familia.

Todo empezó en 1927 cuando el abuelo de Eduardo Buchbinder, Isaías, llegó a la Argentina desde Polonia. Fue acá donde aprendió el oficio de sastre, oficio que pasó de generación en generación y, en 1943, abrió su propio taller de ropa para trabajo.

Primero fue su hijo, Carlos, quien junto a sus tíos creó un taller de ropa de trabajo que luego comenzó a vender a fasón. Años más tarde, Carlos abrió su propio negocio con su cuñado, esta vez de pantalones de vestir: “recibían las telas las cortaban y las mandaban a talleres para su confección; luego se vendían a mayoristas, grandes tiendas del interior y también tenían un local en la calle Canning”, relata el empresario textil.

Justamente fue él quien convenció a su padre de que el negocio necesitaba un cambio. “Con la convertibilidad la inflación licuaba todo”, recuerda y sigue el relato: " Mi padre pensaba que era transitorio, pero con los cambios que se estaban dando en el rubro necesitábamos aumentar considerablemente la producción de pantalones que, en ese entonces, era de 50.000 al año", recuerda el empresario textil que comenzó a trabajar con su padre antes de terminar la secundaria.

El local de Jit Pans donde se plasma la tendencia Ready to wear

Las amenazas a las que se refiere Buchbinder eran dos: los talleres ahora vendían directamente al público, a la vez que sus clientes, grandes tiendas, importaban directamente. “Las cuentas no cerraban”, explica.

A la vez, al hoy dueño de la empresa familiar no le gustaba la calidad de lo que vendían: “Yo no tenía el control. Era lo mismo que pasa hoy, la gente se queja de la indumentaria argentina por cara y de baja calidad”, afirma.

De taller a fábrica

Y fue un libro que le dio a leer su padre el que marcó un nuevo rumbo para el emprendimiento textil. “Un viernes a la tarde mi padre me dio para que lea La Meta, el libro de Eliyahu Goldratt que es un clásico de los negocios y habla de la eficiencia”, cuenta.

El lunes temprano cuando le va a devolver el ejemplar a su padre le dice: ‘Voy a hacer una fábrica’. Si bien su padre no se lo creyó, tres años después la fábrica estaba inaugurada, en Paternal.

Eduardo y su hija Shirly quien está a cargo del diseño y la comunicación del nuevo proyecto

“Me contacté con una empresa norteamericana y los fui a conocer a una exposición en Atlanta. Me volvió el alma al cuerpo, era como estar en Disney”, detalla el momento el empresario.

Fue así, como la empresa trajo al país el sistema TSS (Toyota Sewing System) basado en el concepto Just in time y creado por la automotriz japonesa para la costura de los tapizados de sus autos que nunca llegaban a tiempo.

Con este sistema dejamos de ser un taller y nos convertimos en una fábrica ya que sumamos gestión”, explica Buchbinder padre. Este método no solo les permitía cumplir con las fechas de entrega, sino que los llevó a fabricar 800 pantalones por día de muy buena calidad.

Hoy, allí emplean a 11 personas. “Llegamos a ser casi 50, pero nosotros trabajamos 100 por ciento en blanco y en los 28 años que tenemos de fábrica se duplicó el costo laboral”, se sincera Eduardo.

Con la mirada en Europa

A los pantalones se sumaron camisas y la fábrica comenzó a venderles, por ejemplo, a locales de indumentaria colegial, a empresas como uniformes, entro otros. “Valoran la calidad, son prendas que duran muchos años”.

Sin embargo, en 2018, la familia vuelve a dar un volantazo. Esta vez con la cuarta generación, Daniel (28) y Shirley (24) que fueron los precursores de Jit Pants, el local que abrió en 2018 en pleno centro (Maipú al 900) con otro concepto de avanzada: la introducción en la Argentina de la tendencia Ready-to-Wear (listo para usar). “Es un concepto muy consolidado en Europa de tiendas de ropa o moda que ofrecen la ventaja de una inmediata disponibilidad de prendas de excelencia y un alto nivel de diseño, fabricadas con telas finas de marcas textiles líderes que antes solo se conseguían acudiendo a sastrerías”, explica Daniel.

De esta forma, la marca puede ofrecer pantalones de calidad sin ser de sastrería a un precio accesible.

“Una persona que viene al local puede encontrar todos nuestros modelos listos para llevar con talles XX. Sin embargo, puede también diseñar su propia prenda si quiere un color o una tela distinta. Además, le hacemos el ruedo de un día para el otro”, detallan los hermanos.

Al principio los hacían con telas nacionales. Sin embargo, esta vez fue Daniel quien quiso hacer otro salto de calidad -“Había pocas opciones”-dice- y fue otro viaje al exterior, esta vez a Milán, lo que les dio la respuesta. “En febrero de 2025, fuimos a la feria más importante de telas, Milán única, que reúne a más de 300 proveedores italianos y de otras nacionalidades que tienen certificado de calidad”, detalla el representante de la cuarta generación.

Desde entonces importan telas europeas de alta calidad para confeccionar sus pantalones -ahora sumarán camisas- y los mismos llevan también la etiqueta del proveedor de la tela. Esos pantalones van desde $ 159.000 a $ 279.000. Sino está la línea con géneros nacionales”, señalan.

A los proveedores europeos de la feria le interesó mucho nuestra historia de 80 años en el rubro. Eso hace la diferencia. En algunos casos ni siquiera te escuchan”, cuenta Eduardo.

Justamente, esa historia hace que el servicio sea esencial para esta familia. “Anotamos todos los modelos que se probó cada cliente y su talle. En el caso que después quieran comprar online tenemos toda su información”, remarca Shirly, quien asegura que tienen muchos clientes del interior que vienen especialmente a comprar al local.

Shirley también es la encargada de las redes. En IG no solo suben los productos, sino que enseñan sobre el origen de las telas, su método de confección y demás.

La fábrica de Paternal que usa el concepto Just in time

El futuro

Además de este nuevo negocio de ready to wear, la familia vio nuevas oportunidades y ya son distribuidores oficiales de textiles europeas que quieren vender sus telas en la Argentina. Es el caso de la inglesa

Además de la línea de camisas, acaban de lanzar la línea de pantalones para mujeres.

En cuanto a nuevos locales, Daniel es muy ambicioso y cuenta su sueño: abrir sucursal en Milán.