

El expresidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, es un asiduo visitante de la Argentina y sus opiniones nunca pasan desapercibidas cada vez que el uruguayo cruza el charco para recalar en estas tierras. Como esta semana, que le tocó disertar en el seminario El comercio y el contexto político-económico, organizado por la Cámara de Comercio de Córdoba y la Cámara Argentina de Comercio, en la provincia mediterránea. Allí, el dos veces presidente del Uruguay y respetado hombre de consulta en la región, volvió a advertir que la Argentina no puede ponerse del lado de Venezuela y Ecuador en materia de restricciones y ataques a la libertad de prensa, justo en medio de la feroz embestida del Gobierno contra el Grupo Clarín y el periodista Jorge Lanata por el informe de la visita de la Presidenta a las islas Seychelles, en el programa Periodismo para Todos.
Luego, en una charla telefónica con WE, dio su visión sobre la derrota electoral que sufrió el gobierno de Cristina Kirchner en las primarias del 11 de agosto pasado, la marcha del Mercosur y el estado de la relación bilateral.
l¿Cómo vio el proceso de las elecciones primarias que se disputaron en la Argentina hace dos domingos?
- Las elecciones internas son buenas. Nosotros tenemos una larga tradición de elecciones internas (en Uruguay). Creo que esto abre los partidos y es bueno, pero me quedo por allí. No me voy a introducir en el debate interno porque no tiene sentido.
l Imagino que como político de amplia experiencia debe tener una mirada interesante sobre cómo se digiere desde el poder una derrota electoral, sobre todo si es mayor a la esperada. Desde ese lugar, ¿cómo vio la reacción de la Presidenta tras el traspié en las urnas, el hecho de no querer admitirla?
- Fue una elección en la que cual claramente hubo un voto opositor... el Gobierno tendrá que leerlo adecuadamente y entenderlo. Esperemos que sea hacia una apertura al diálogo, que aún no se advierte.
l Los americanos definen al último período de los gobernantes que no tienen reelección como el síndrome del pato rengo. ¿Cómo cree que va a transitar CFK estos dos años que le quedan de mandato?
- Los pronósticos son siempre difíciles, y más en el Río de la Plata.
l Los uruguayos, convengamos, han sabido construir estabilidad política y continuidad económica que envidiamos acá. Siendo tan parecidos, ¿por qué a nosotros se nos hace tan difícil alcanzar esa meta?
- En ese sentido hay mayor previsibilidad en mi país porque desde que ganó el Frente Amplio tampoco ha habido un cambio en las bases de la política económica. Las políticas se han continuado y se van a seguir continuando.
l¿Y qué cree que hacemos diferente?
- La Argentina ha sido, desgraciadamente a mi juicio, muy refundacional, cada 10 ó 15 años se ha empezado de nuevo queriendo cambiar las bases y esto genera inestabilidades que creo que no le han hecho bien.
l Inevitable no preguntarle por la marcha del alicaído Mercosur. ¿Puede desaparecer el bloque regional? ¿Cómo estamos hoy?
- Desgraciadamente estancados, en el Mercosur no funciona a plenitud la libertad de comercio pactada en el tratado. En segundo lugar, no cumplimos la sentencia de los tribunales y en tercer lugar, no coordinamos la macroeconomía. Bastan estos tres ítems para darse cuenta que la gran idea que fue el Mercosur, de una plataforma de lanzamiento en el mundo, no está funcionando como lo soñamos. No era para encerrarnos, era para salir mejor.
l¿Qué es lo que impide que el bloque tenga libertad de comercio efectiva o que no haya podido lograr esa coordinación? ¿Son factores más políticos o económicos?
- Son de los dos tipos. El factor político es el que tiene que armonizar e imponer que se cumplan las normas. En el sector económico cada uno defiende su interés y muchos intereses a veces egoístas hacen que se pretenda disminuir esa libertad comercial, para eso están el Estado y las leyes que son las que tienen que asegurar la libertad de competencia.
l Uruguay viene siendo muy crítico del bloque. ¿Le impide hoy el Mercosur relacionarse mejor con el mundo, comercialmente hablando?
- La opinión general es que tenemos que seguir en el Mercosur, porque es nuestro barrio y sigue siendo una buena idea. Pero estamos reclamando más flexibilidad. Así como tenemos un acuerdo de libre comercio con México, aspiramos a tener otros acuerdos de este tipo porque encerrados aquí, en un mundo global que corre a altas velocidades, no vamos a estar a la altura de lo que se reclama.
l El Mercosur no permite esos acuerdos...
- Nosotros negociando logramos que se autorizara hace bastante tiempo un tratado de libre comercio con México, esperamos que esto pueda ocurrir con otros países. Mire lo que está pasando con el Pacífico: México, Colombia, Perú, Chile y Costa Rica están haciendo una alianza mirando hacia el Pacífico, que es la nueva gran realidad. Y nosotros estamos un poco quedando al margen de estas tendencias que se están dando en el mundo actual.
l ¿Cómo está hoy la relación bilateral? Porque a nivel político parece congelada y a nivel comercial, las restricciones a las importaciones siguen frenando el comercio entre ambos países y en el bloque.
- A nivel comercial, las relaciones de Uruguay con Brasil están muy bien; con Paraguay, también; con Argentina, regular, porque ha habido muchos tranques a nuestras exportaciones y eso nos ha resentido. Ha bajado la cifra de comercio y estamos con una situación que no es nada tranquila, bajó claramente un 15 ó 20%. Y a nivel político, estamos estancados también. No se resuelven los temas...
l Eso es lo más llamativo, teniendo en cuenta que son gobiernos supuestamente compatibles ideológicamente.
- No quiere decir nada, la política internacional se maneja por intereses y no por ideología. La diplomacia ideológica es un error, no funciona en la realidad. Los países tienen intereses y eso es lo que se trata de conciliar.
l ¿Qué opina de las protestas en Brasil? ¿Cuál es el origen de ese descontento?
- En Brasil hay un descontento larvado que responde, primero, a los temas de corrupción política y segundo, a que la economía no tiene el dinamismo que parece. Si mira los últimos diez años, y le agregamos el 11, nos encontramos con que Argentina, que no es el paraíso, ha crecido en cada uno de esos 11 años más que Brasil. Brasil ha crecido muy poco y eso se ve y genera descontentos diversos que es lo que se ha expresado. Estas protestas no tienen coherencia, liderazgo, responden a cosas tan distintas como el boleto en San Pablo o la oposición a las inversiones para el Mundial de fútbol.
l ¿Ve relación entre estas protestas y las ocurridas en la Argentina o en Chile, o son reclamos disímiles?
- A veces pueden tener reclamos más concretos, más específicos. Los de Brasil eran claramente incoherentes todos. Y en Chile las protestas eran específicas sobre la educación, que es otro tema.
l ¿Cómo está viendo a la economía argentina? El ex ministro de Economía Roberto Lavagna dijo que está sostenida porque la situación internacional sigue siendo favorable, amén de la mala praxis interna.
- La economía argentina tiene enormes potencialidades como siempre, se sigue beneficiando de los grandes precios internacionales de los productos agropecuarios, lo que tiene es muchas distorsiones internas, muchas artificialidades, muchos subsidios cruzados, un manejo de los tipos de cambio totalmente dirigidos desde el Estado que generan distorsiones de diversa naturaleza. z we










