Como la industria, varios segmentos del agro negocio están sufriendo un aluvión de mercancías importadas del Mercosur, afirman los productores brasileños. El cambio valorizado y la elevada carga tributaria perjudican la competitividad del sector, evalúan en el área.

Representantes de las cadenas productivas de leche, trigo, carne y vino se quejaron la semana pasada, durante una audiencia en la Comisión de Agricultura del Senado, por el aumento de las importaciones de esos productos, provenientes de los vecinos Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.

El problema actual del sector es más cambiario que de costos, afirmó Rodrigo Alvim, presidente de la Comisión Nacional de Pecuaria y Leche de la Confederación de Agricultura y Pecuaria (CNA).

Los dirigentes afirmaron que el real valorizado aumenta las importaciones y desestimula las exportaciones. El cambio actual dispensa comentarios. Las medidas del gobierno apuntan más a no dejar caer el dólar que a recuperarlo, dijo Antonio Camardelli, presidente de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec).

Los productores pidieron la desgravación de impuestos para que el producto nacional pueda competir con los importados, en el mercado interno. Los costos de producción en países vecinos son mucho más bajos que los nuestros. La carga tributaria de algunos productos duplica a la de otra naciones cercanas, dijo Carlos Paviani, director ejecutivo del Instituto Brasileño de Vino (Ibravin).

Los productores también exigen que se revisen acuerdos del Mercosur. Los países nos inundan de productos y, cuando queremos exportar alguna cosa, crean barreras sanitarias. Queremos imponer algunos límites a la importación, defendió Rodrigo Alvim.

Cauteloso, el director de Negociaciones Internacionales del Ministerio de Desarrollo, Daniel Godinho, dijo que una revisión dentro del Mercosur debe mirarse con cuidado, por tratarse de un proceso de negociación entre todos los países del bloque. La negociación con los otros países del Mercosur tiene que hacerse sabiendo que es imposible atender a todos los segmentos, afirmó.

La importación de harina de trigo inviabilizó a las industrias instaladas en el sur de Brasil y redujo el mercado para los productores de trigo, dijo Carlos Poletto, presidente de la cooperativa Cotrijuí. La producción nacional del cereal saltó de 2 millones a 5 millones de toneladas entre 2007 y 2011. El consumo sigue estancado en 10 millones de toneladas. Sólo el año pasado importamos u$s 1.500 millones en harina.

El segmento lechero habla de importaciones predatorias, principalmente del Mercosur. Y pide cuotas para los países que superaron los promedios de exportación este año. A ese ritmo estamos acabando con el sector lechero en Brasil, dijo Alvim. Desde 2009, el segmento presenta déficits. En 2010, la diferencia entre importaciones y exportaciones fue de u$s 195 millones. Este año, en julio, llegó a u$s 262 millones.

La producción de vinos en Brasil también sufre. El sector paga hasta 52% de impuesto en una botella, dijo Paviani. El productor argentino, 25%. El chileno, 30%. Es exagerado. El gran villano es el cambio. Por eso, el productor está invirtiendo más en la producción de jugo de uva que de vino, señaló Paviani. En 2010, el déficit en vino sumó u$s 245 millones. Este año, el valor es parecido.