Estados Unidos permite el ingreso de ciudadanos mexicanos sin pasaporte tradicional ni visa por separado mediante la Border Crossing Card (BCC). El documento combina ambas funciones en una sola tarjeta y habilita estadías de hasta seis meses.
El Departamento de Estado confirmó que esta credencial tiene el tamaño de una tarjeta de crédito. Su validez es de diez años y se sustenta en la Sección 104 de la ley IIRIRA de 1996.
El trámite se realiza exclusivamente ante consulados estadounidenses en México. Exige cumplir los mismos estándares que una visa B1/B2 convencional.
¿Qué es exactamente la Border Crossing Card?
La BCC equivale al Formulario DSP-150 y funciona como una visa B1/B2 incorporada en una tarjeta laminada con tecnología de seguridad. Permite cruces múltiples sin renovar trámites en cada viaje.
La tarjeta indica su vencimiento en el frente. Salvo excepciones para menores, mantiene vigencia plena durante una década completa.
Quien la posee puede ingresar por tierra en controles fronterizos habilitados. Esto evita gestionar pasaporte y visa por separado.
Para obtenerla, el solicitante debe cumplir estos requisitos:
- Ser ciudadano y residente de México.
- Cumplir los estándares de elegibilidad para visas B1/B2.
- Demostrar vínculos con México que garanticen su regreso.
- Presentar pasaporte mexicano vigente al momento de la solicitud.
¿Quiénes pueden tramitarla y qué cuesta?
El acceso está limitado a ciudadanos mexicanos residentes en México. Además, deben calificar bajo los criterios estándar de las visas de visitante.
La solicitud se gestiona en las secciones consulares de Estados Unidos en México. Cada embajada o consulado publica el procedimiento oficial a seguir.
El costo varía según las tarifas vigentes del Departamento de Estado. Existe una excepción para menores de 15 años con tarifa reducida.
Esa tarifa reducida aplica si al menos uno de los padres posee o tramita una BCC. En ese caso, la tarjeta del menor vence al cumplir 15 años, no a los diez años de validez estándar.