Para muchos dueños de mascotas, darles huesos a sus perros es una forma de premiarlos o mantenerlos entretenidos. Sin embargo, esta costumbre puede representar un peligro para su salud, incluso cuando los huesos parecen adecuados para su tamaño.
Según VCA Animal Hospitals, una red de hospitales veterinarios de Estados Unidos y Canadá, los huesos pueden provocar lesiones en la boca, obstrucciones intestinales y otras complicaciones que requieren atención médica.
¿Por qué darle huesos a un perro para que coma es peligroso para su salud?
Aunque darles huesos a los perros es una práctica habitual, puede representar un riesgo importante para su salud. Uno de los principales peligros es que los huesos se rompan en fragmentos pequeños o afilados que el animal puede tragar accidentalmente y provocar:
- Atragantamiento: los fragmentos pueden quedar atrapados en la garganta y dificultar la respiración.
- Obstrucción intestinal: los pedazos de hueso pueden acumularse o quedar atascados en el aparato digestivo.
- Perforaciones internas: las astillas pueden lesionar el esófago, el estómago o los intestinos.
- Fracturas dentales: morder huesos demasiado duros puede romper los dientes.
- Infecciones bacterianas: los huesos crudos pueden contener microorganismos perjudiciales, como Salmonella.
Los huesos cocidos son especialmente peligrosos porque pueden astillarse, y los huesos crudos pueden causas lesiones, obstrucciones e infecciones.
¿Qué otros alimentos no deben comer los perros?
Además de los huesos, existen numerosos alimentos habituales en los hogares que pueden resultar tóxicos o perjudiciales para los perros.
Entre los principales se encuentran:
- Chocolate: contiene teobromina y cafeína, sustancias que pueden provocar intoxicaciones, alteraciones cardíacas y convulsiones.
- Uvas y pasas: pueden causar insuficiencia renal aguda.
- Cebolla y ajo: contienen compuestos que pueden dañar los glóbulos rojos y provocar anemia.
- Xilitol: este edulcorante, presente en algunos chicles, dulces y productos sin azúcar, puede causar una caída peligrosa de la glucosa y lesiones hepáticas.
- Bebidas alcohólicas: pueden provocar vómitos, dificultades respiratorias y alteraciones neurológicas.
- Alimentos con cafeína: como el café y algunas bebidas energéticas, pueden afectar el sistema nervioso y el corazón.
La gravedad de una intoxicación depende del alimento, la cantidad ingerida y las características del animal. Ante una posible ingesta, se recomienda consultar inmediatamente con un veterinario.
¿Qué hacer tras darle de comer un hueso?
Si un perro comió un hueso, lo primero que se debe hacer es retirar los fragmentos restantes y comunicarse con un veterinario, incluso si el animal no presenta molestias de inmediato.
Es importante precisar que tipo de hueso consumió, si estaba crudo o cocido, su tamaño aproximado y cuánto tiempo transcurrió desde la ingesta.
También se debe prestar atención a posibles señales de complicaciones como:
- Vómitos o arcadas persistentes.
- Dificultad para respirar o tragar.
- Dolor o hinchazón abdominal.
- Sangre en las heces o en el vómito.
- Estreñimiento o dificultad para defecar.
- Pérdida de apetito, debilidad o decaimiento.
Si el perro presenta dificultades para respirar, dolor intenso o muestra signos de obstrucción, necesita atención veterinaria de urgencia.
No se debe inducir el vómito ni administrar remedios caseros sin indicación profesional, porque los fragmentos pueden provocar lesiones adicionales.