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El pasado remoto de la Península Ibérica acaba de sumar una nueva pieza clave. Un hallazgo paleontológico en el centro de España ha puesto el foco internacional sobre Guadalajara, donde un conjunto excepcional de huevos fosilizados de dinosaurio ofrece nuevas pistas sobre cómo se reproducían y convivían estos gigantes hace más de 70 millones de años.

Los restos proceden del yacimiento cretácico de Poyos, un enclave que, hasta hace poco, pasaba desapercibido fuera de los círculos científicos. Hoy, su nombre empieza a figurar entre los puntos más relevantes de Europa para el estudio de los titanosaurios, uno de los grupos de dinosaurios más colosales que jamás pisaron la Tierra.

Encuentran huevos de dinosaurios de hace 72 millones de años

Las piezas, recientemente incorporadas a la exposición permanente del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA), corresponden a cuatro huevos de dinosaurio con una antigüedad estimada de 72 millones de años. Su coloración rojiza y el notable estado de conservación han sorprendido incluso a los especialistas que participaron en la excavación.

Las piezas, recientemente incorporadas a la exposición permanente del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA), corresponden a cuatro huevos de dinosaurio con una antigüedad estimada de 72 millones de años. Fuente: ChatGPT imagen ilustrativa
Las piezas, recientemente incorporadas a la exposición permanente del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA), corresponden a cuatro huevos de dinosaurio con una antigüedad estimada de 72 millones de años. Fuente: ChatGPT imagen ilustrativa

Según los investigadores responsables, el contexto geológico del yacimiento permitió que las cáscaras mantuvieran gran parte de su estructura original, algo extremadamente poco común en este tipo de fósiles. Este detalle convierte a los huevos en una fuente de información privilegiada para analizar la biología reproductiva de los dinosaurios saurópodos.

Un yacimiento único en el Cretácico europeo

Lo que hace verdaderamente singular al yacimiento de Poyos no es solo la presencia de huevos, sino la diversidad que revelan. Los análisis científicos apuntan a la coexistencia de dos tipos distintos de huevos en el mismo nivel sedimentario, lo que sugiere que varias especies de titanosaurios pudieron compartir áreas de nidificación.

Este escenario resulta altamente inusual en el registro fósil y abre nuevas hipótesis sobre el comportamiento social y ecológico de estos animales herbívoros de gran tamaño, que podían superar los 15 metros de longitud y alcanzar varias decenas de toneladas.

Ciencia de vanguardia aplicada a fósiles milenarios

El estudio, desarrollado por un equipo multidisciplinar de investigadores españoles, incluyó técnicas avanzadas de microscopía, análisis mineralógico y estudios estadísticos de la microestructura de las cáscaras. Gracias a este trabajo, fue posible identificar no solo especies ya conocidas, sino también un nuevo ootaxón, bautizado a partir del propio yacimiento.

Este nivel de detalle permite comparar los huevos encontrados en Guadalajara con otros hallazgos del Cretácico superior en Europa, aportando información clave sobre la distribución de los dinosaurios poco antes de la gran extinción.

Crece el patrimonio paleontológico español

La llegada de estos fósiles al Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha refuerza el papel del centro como referente científico y divulgativo. Además de su valor académico, el hallazgo contribuye a acercar al público general una parte esencial del patrimonio paleontológico español, despertando interés por la historia natural y la investigación científica.

Para los expertos, estos huevos no solo representan un descubrimiento aislado, sino una ventana directa a los ecosistemas que existían en la actual España cuando los dinosaurios dominaban el planeta.

Un hallazgo con impacto global

Durante décadas, la presencia de titanosaurios en Europa fue considerada escasa y fragmentaria. Sin embargo, descubrimientos como el de Poyos están cambiando esa percepción. El análisis de estos huevos de dinosaurio fosilizados permitirá establecer comparaciones con otros yacimientos del continente y explorar posibles patrones de migración y nidificación.

Así, desde un rincón de Guadalajara, la paleontología vuelve a demostrar que incluso los restos más antiguos pueden seguir revelando secretos capaces de transformar nuestro conocimiento sobre la vida en la Tierra.