En el fútbol, los penales son una de las situaciones que más tensión generan durante un partido. Aunque parecen una acción sencilla, su ejecución está regulada por normas específicas que determinadas desde la ubicación de la pelota hasta lo que puede hacer el futbolista después de patearla.
Una de las particularidades es que el punto penal se encuentran a una distancia exacta del arco, una medida que se aplica en todos los encuentros oficiales. Además, existen restricciones sobre cómo debe ejecutarse el remate y qué ocurre si el jugador vuelve a tocar la pelota.
Las reglas de la Internacional Football Association Board (IFAB) explican por qué se estableció esa distancia y qué sanción corresponde cuando el ejecutor toca dos veces el balón antes de que intervenga otro futbolista.
Por qué el punto del penal está ubicado exactamente a 11 metros del arco
La distancia entre el punto penal y la línea de meta no es una decisión del árbitro ni una medida que pueda variar según el estadio. La Regla 1 de la International Football Association Board (IFAB) establece que el punto desde el que se ejecutan los penales debe estar ubicado a 11 metros del centro de la portería.
Esta marca se encuentra dentro del área penal y debe estar claramente señalizada. La medida forma parte de las dimensiones reglamentarias del terreno de juego y permite que todos los equipos disputen sus partidos bajo las mismas condiciones, sin importar dónde se juegue el encuentro.
Qué pasa si un jugador patea un penal, la pelota rebota en el palo y vuelve a tocarla
La Regla 14 de la IFAB establece que el futbolista que ejecuta un penal no puede volver a tocar la pelota hasta que otro jugador la haya tocado. Esto significa que, si patea, la pelota rebota en el palo y regresa directamente hacia él, no puede darle un segundo remate para intentar convertir el gol.
Si lo hace deliberadamente, el árbitro debe sancionar al equipo con un tiro libre indirecto para el rival. La situación es diferente si la pelota rebota en el arquero ya que, como este es otro jugador, el ejecutor sí puede volver a tocarla.
La IFAB también contempla los casos de doble contacto accidental, por ejemplo, cuando un futbolista se resbala y toca la pelota con ambos pies durante la ejecución. Si la pelota entra al arco, el penal se repite; si no entra, se concede un tiro libre indirecto para el equipo defensor.