

Lejos de terminar en la basura, los bidones de plástico vacíos pueden convertirse en moldes para fabricar piedras decorativas tipo adoquín o flagstone. La técnica requiere solo cemento, arena, una cubeta y tijeras y el resultado son senderos de aspecto rústico que imitan el empedrado tradicional a costo prácticamente nulo.
El procedimiento se basa en cortar los recipientes en cilindros abiertos, disponerlos sobre el suelo y verter en ellos mezcla de cemento. Una vez fraguadas, las piezas se colocan en el jardín o patio para formar caminos irregulares con una estética similar a la piedra natural.
¿Para qué sirve cortar bidones de leche viejos?
Al cortar bidones de un galón y de galón y medio, se obtienen moldes de distintos tamaños que, combinados, reproducen el aspecto irregular característico del empedrado rústico. Quien no cuente con bidones de leche puede usar jugos de plástico, botellas grandes de gaseosa o recipientes de helado y yogur: cualquier contenedor de plástico blando cortable en cilindros resulta válido.
Cómo preparar los moldes
- Cortar el mango y las partes superior e inferior de cada bidón para obtener cilindros abiertos.
- Dividir cada cilindro en tres o cuatro piezas de altura similar.
- Disponer las piezas sobre el suelo y ajustar el diseño antes de verter el cemento.
El proceso también permite personalizar cada pieza antes de que el cemento seque del todo: se pueden estampar huellas de manos o pies, imprimir hojas u otros materiales naturales, o incrustar caracolas para un estilo playero.

¿Por qué recomiendan hacerlo y cuál es el resultado?
El principal argumento a favor de esta técnica es el ahorro: los moldes prefabricados para flagstone pueden tener precios elevados, mientras que los bidones son residuos domésticos que de otro modo se descartan. El costo final se reduce prácticamente al cemento y la arena.
Para colocar los adoquines, se recomienda nivelar el suelo y preparar una base de arena de al menos cinco centímetros. La mezcla debe tener la consistencia de una avena espesa: lo suficientemente firme como para colocarse con cuchara de albañil sin derramarse. Tras un curado de aproximadamente 24 horas —facilitado si se roció aceite vegetal en el interior de los moldes— se retiran los cilindros y se rellena el espacio entre piedras con arena.













