La economía de los estadounidenses está mostrando un síntoma alarmante. El aumento de precios y las tasas de interés cada vez más altas dieron como resultado que cada vez más familias usen las tarjetas de crédito para poder subsistir.
Desde compras en supermercados hasta el pago de servicios como luz y gas, los últimos informes financieros muestran que la deuda acumulada en tarjetas de crédito se mantiene en máximos históricos y que la cantidad de personas atrasadas con los pagos no tiene precedentes desde la crisis financiera del 2008.
La deuda de tarjetas de crédito alcanza cifras récord en Estados Unidos
La deuda de tarjetas de crédito en Estados Unidos ronda los 1,25 billones de dólares, una de las cifras más altas que se registraron hasta el momento. Si bien el monto total mostró una leve disminución respecto del récord alcanzado a finales de 2025, continúa en niveles históricamente altos.
Los expertos explican que gran parte de este endeudamiento no está relacionado con gastos extraordinarios o consumos de lujo, sino con necesidades básicas.
El aumento sostenido del costo de vida, junto con las elevadas tasas de interés, llevó a muchos consumidores a utilizar el crédito para afrontar compras de alimentos, servicios públicos, gastos médicos y otros compromisos cotidianos.
Crecen los atrasos y se acercan a los niveles posteriores a la crisis de 2008
Uno de los datos que más preocupa a los analistas es el incremento de la morosidad. El porcentaje de saldos con más de 90 días de atraso alcanzó el 13,1%, uno de los niveles más altos de los últimos 15 años y muy cercano a los registros observados tras la Gran Recesión.
A pesar de ello, los economistas sostienen que la situación actual presenta diferencias importantes respecto de la crisis financiera de 2008. Los hogares mantienen una carga de deuda total menor en términos reales y el sistema bancario cuenta con mayores controles y reservas de capital.
Sin embargo, el avance de los incumplimientos muestra que una parte significativa de la población enfrenta crecientes dificultades para mantenerse al día con sus obligaciones financieras, especialmente en un contexto de inflación persistente y altos costos de financiamiento.