La secretaria general adjunta de las Naciones Unidas para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, fue la primera en tomar la palabra para referirse a la acción militar estadounidense del 3 de enero en Venezuela.

DiCarlo manifestó su profunda preocupación por las operaciones militares reportadas en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira, donde hubo bombardeos de aviones estadounidenses.

Lo que ocurrió fue calificado como “grave” por DiCarlo, que además afirmó que el derecho internacional, en particular la Carta de las Naciones Unidas, prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los Estados.

“El mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales depende del compromiso continuo de todos los Estados Miembros de adherirse a todas las disposiciones de la Carta”, afirmó DiCarlo.

La funcionaria hizo un llamado urgente a todos los actores venezolanos a iniciar un “diálogo democrático e inclusivo” que respete los derechos humanos y la voluntad soberana del pueblo. Asimismo, instó a la comunidad internacional a actuar con solidaridad y dentro del marco legal existente.