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Cumplir 70 años no significa abandonar los planes ni reducir la vida social. Para muchas personas, esta etapa puede estar marcada por viajes, actividad física, nuevos aprendizajes y encuentros con familiares, amigos o grupos que comparten un interés. Mantener esos vínculos no exige una agenda intensa: una salida semanal, un taller o una caminata acompañada pueden convertirse en espacios valiosos de participación.

El estudio “Mediating effect of decline in social activities on urinary incontinence and negative mood: Do sex and marital differences exist”, publicado en 2017 en la revista científica Geriatrics & Gerontology International por investigadores de universidades de Hong Kong y Estados Unidos, analizó datos de 5.301 adultos de 60 años o más. El trabajo examinó la relación entre incontinencia urinaria, disminución de la participación social y estado de ánimo negativo.

Los resultados mostraron diferencias según el sexo y el estado civil. Entre los hombres casados incluidos en la muestra, la reducción de la participación social tuvo un efecto mediador en la relación entre incontinencia y estado de ánimo negativo. En otros grupos, la participación social y la incontinencia tuvieron asociaciones diferentes. Los autores concluyeron que era importante reconocer esas variaciones y ampliar las oportunidades de participación para las personas con incontinencia.

La participación no depende de una sola condición

Los resultados no permiten afirmar que la incontinencia conduzca inevitablemente al aislamiento ni que una misma estrategia funcione para todas las personas. El estudio se basó en información de adultos evaluados para servicios de cuidados de largo plazo en Hong Kong, por lo que su contexto debe ser tenido en cuenta. Su aporte central es mostrar que la dimensión social forma parte de la experiencia cotidiana y merece ser considerada junto con las alternativas de cuidado y tratamiento.

Foto: Pexels, una pareja de adultos mayores haciendo yoga.Newsan HIT

Otra investigación citada en la propuesta original, publicada en Aging & Mental Health, entrevistó a 11 adultos de entre 70 y 90 años con incontinencia que mantenían una participación social activa. El trabajo cualitativo identificó factores como el deseo de relacionarse, la motivación para participar, la actividad física, la confianza para manejar los escapes y la disponibilidad de recursos de apoyo. Por el tamaño de la muestra, sus hallazgos no pueden generalizarse, pero permiten observar estrategias utilizadas por personas que continuaban vinculadas con otras.

Planificar una salida puede incluir elegir horarios, conocer el recorrido, ubicar baños accesibles y llevar los elementos personales necesarios. Son decisiones prácticas que se integran a la preparación del plan, sin transformarse en su tema principal. Si los escapes son nuevos o frecuentes, una consulta profesional permite identificar la causa y evaluar las opciones disponibles.

HIT busca acompañar esa vida social activa con una línea de soluciones para la incontinencia destinada a mayores de 65 años. El portafolio incluye ropa interior descartable, pañales y apósitos con tecnología StayDry, control de olores e indicador de humedad, características pensadas para brindar comodidad y discreción durante distintas actividades.

Planes para elegir y disfrutar

Un club de lectura, un curso, una actividad física adaptada, una salida cultural, un proyecto comunitario o una escapada son oportunidades para sumar vínculos. La marca se integra como facilitadora dentro de esa agenda: la protección se elige de acuerdo con la necesidad y queda en segundo plano para que el foco esté en la experiencia. Mantener la vida social después de los 70 no implica repetir rutinas anteriores. También puede significar descubrir otros espacios, respetar el propio ritmo y contar con recursos que permitan seguir participando con tranquilidad.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.