En tres semanas entra en vigencia el acuerdo Mercosur–Unión Europea, después de casi 20 años de negociación. Es, sin dudas, uno de los hitos más importantes del bloque desde su creación: conecta dos regiones que superan los 700 millones de personas y un PBI de más de u$s 22 billones, con el objetivo de reducir aranceles, facilitar el comercio e integrar cadenas globales de valor.
Querido lector, mucho se ha dicho sobre beneficios, oportunidades y geopolítica. Pero hay algo mucho más importante que está pasando por debajo del radar: el acuerdo ya empezó… y el verdadero partido no se juega en los aranceles.