Vittal busca extender a las obras sociales y prepagas un modelo de atención médica domiciliaria que lanzó a comienzos de este año y que, por ahora, funciona para sus socios directos. La compañía invirtió $ 200 millones en su puesta en marcha y mantiene conversaciones con financiadores para incorporar esta modalidad a sus prestaciones.
El servicio, denominado Vittal Mobi, consiste en una visita domiciliaria a cargo de un enfermero o técnico en emergencias médicas, mientras que el médico atiende al paciente por videollamada. La empresa mantiene las visitas tradicionales y busca ampliar esta modalidad para reducir los tiempos de traslado de los profesionales y responder a la falta de especialistas, como pediatras.
“En la visita tradicional, el médico va de un domicilio a otro. Ese tiempo de traslado que tiene es el que pierde el sistema en ver más pacientes. Buscamos eficientizar el tiempo médico. Este nuevo modelo viene a responder a un montón de dificultades que se fueron presentando en nuestro servicio”, explicó Mariela Waisbord, CEO de la compañía.
Actualmente, el sistema registra alrededor de 200 atenciones por mes. La apuesta comercial es que deje de estar limitado a la cartera de unos 100.000 socios directos de Vittal y pueda llegar a los afiliados de las obras sociales y prepagas que contratan sus servicios.
La compañía ya mantuvo reuniones con financiadores. La incorporación de esos clientes sería el siguiente paso para ampliar la escala del negocio.
“Primero lo lanzamos para nuestro público. Recién en una segunda parte, y para que el servicio sea masivo, la apuesta es que lo compren las obras sociales y las prepagas con las que ya estamos asociados para el resto de nuestros servicios”, sostuvo. “Tuvimos varias reuniones con los financiadores que están interesados. Están observando los resultados. Estimamos que fuera de los financiadores crezca, también, hacia el mundo de las empresas”, agregó.
La inversión inicial de $ 200 millones incluyó la capacitación del personal, la contratación de cerca de 16 técnicos, la compra de ocho dispositivos de origen israelí, motos y otros equipos necesarios para operar el sistema.
El desarrollo se da, además, en un contexto en el que la compañía enfrenta dificultades para ampliar su cartera de socios directos. Según explicó Waisbord, el 75% de esos afiliados utiliza a Vittal como complemento de su cobertura médica, un perfil que refuerza la necesidad de los acuerdos con financiadores para extender el alcance de sus servicios.
“Está resultando muy desafiante crecer, por eso Mobi es una forma de fidelizar a nuestra cartera propia. Habíamos logrado reactivar el negocio pospandemia y este año vimos un stop a esa tendencia positiva”, apuntó.
Vittal opera directamente en el AMBA y cuenta con sucursales y franquicias en distintas ciudades del interior, algunas de ellas vinculadas con clínicas. La compañía se dedica a la medicina prehospitalaria y mantiene distintos planes de cobertura. De tal modo, su intervención termina cuando el paciente requiere internación, que queda a cargo de una obra social, prepaga o el sistema público de salud.