La crisis del sector textil sumó un nuevo caso. Textil Amesud, la fabricante de tejidos de punto fundada por el empresario coreano Yeal Kim, pidió nuevamente la apertura de su concurso preventivo en medio de una fuerte caída de ventas, menor producción y un escenario cada vez más complejo para la industria local.
Según pudo saber El Cronista, la compañía presentó el pedido ante la Justicia luego de operar durante meses con niveles mínimos de actividad. “Estamos produciendo un 20% o 30% de la capacidad instalada. Es inviable una empresa que pueda trabajar con menos del 30%”, explicó Kim.
Y remarcó que el deterioro comenzó a profundizarse con el aumento de importaciones y el ingreso de producto terminado desde el exterior. “Grandes marcas empezaron a importar producto terminado. Ahí empezó a caer la venta”, sostuvo.
Kim aseguró que las ventas actuales están entre 60% y 70% por debajo de las registradas hace tres años.
La compañía llegó a convertirse en una de las principales tejedurías del conurbano bonaerense. En 2018, la misma empresa aseguraba que empleaba entre 430 y 470 personas y que tenía capacidad para producir hasta 700 toneladas mensuales de tela.
Amesud nació formalmente a comienzos de los ‘90, aunque la familia Kim trabajaba en el rubro desde su llegada a la Argentina en 1976. Ese año, Yeal Kim arribó desde Corea del Sur, cuando tenía 18 años. Su familia se instaló primero en el Bajo Flores, en la zona de la villa 1-11-14, y comenzó trabajando con una máquina comprada en cuotas.
Según contó el empresario en distintas entrevistas, durante los primeros años toda la familia trabajaba por turnos para mantener la máquina funcionando las 24 horas. Con el tiempo, pasaron de producir para terceros a montar su propio negocio y luego una planta industrial en San Martín.
Pero en 1998 Amesud atravesó una fuerte crisis, que derivó en la apertura de su primer concurso preventivo. Al año siguiente, el acuerdo con los acreedores fue homologado. El proceso, de todas formas, recién se declaró cumplido en 2013, casi 14 años después.
Más de una década después de haber cerrado ese expediente, la compañía vuelve ahora a recurrir a la Justicia en medio de un escenario crítico para el sector.
A comienzos de este año, David Kim, gerente de la firma e hijo del fundador, aseguró a El País que Amesud estaba produciendo apenas 150 toneladas mensuales, muy por debajo de su capacidad instalada. También señaló que la plantilla se había reducido de 430 empleados a 250 en los últimos dos años y adelantó que analizaban suspensiones y reducción de jornadas.
“La venta nos bajó 60% desde mediados de 2023”, afirmó entonces.
Los casos que golpean al sector textil
En los últimos meses, se acumularon varios casos dentro del sector, con concursos preventivos, recortes de personal y plantas que quedaron paralizadas por la caída de la actividad.
Uno de los casos más recientes fue el de TN&Platex, que anunció el cierre de DFAC, su marca de venta directa al consumidor, luego de quedarse sin producción tras el freno de una planta en Tucumán.
El mismo grupo también impulsó el concurso preventivo de Hilado y avanzó con ajustes en otras operaciones del interior. En La Rioja suspendió una línea de producción de indumentaria, mientras que en Monte Caseros recortó fabricación de prendas deportivas y ropa interior.
Otro caso fuerte fue el de Emilio Alal, histórica textil santafesina, abrió su concurso preventivo en medio de una crisis que incluyó el cierre de su división industrial y despidos masivos. La compañía busca ahora reordenar su pasivo y redefinir su continuidad, luego de haber frenado a fines de febrero la actividad en sus plantas productivas de hilados y telas en Goya y su unidad de hilados en Villa Ángela.
En su presentación judicial, la firma atribuyó su deterioro económico y financiero a una combinación de factores que incluyó caída del consumo interno, apertura importadora, aumento de costos -sobre todo en energía e insumos-, imposibilidad de trasladar esas subas a precios y falta de acceso al crédito.
Como parte de esta nueva etapa, la empresa evalúa reducir su exposición industrial y reorientar parte de su negocio hacia la comercialización de materia prima y la importación de productos.
También aparece el caso de Manki, que anunció el cierre de sus operaciones tras más de una década en el mercado. La marca informó que ya bajó la persiana de seis de sus siete locales y que mantendrá únicamente su sede de Recoleta junto con el canal online hasta agotar stock.
En su despedida, la empresa explicó que su estrategia de expansión terminó afectando la sustentabilidad del negocio y cerró una etapa con liquidación de mercadería por debajo del costo.
En calzado, Grupo Dass arrancó 2026 con un nuevo ajuste y volvió a reducir su plantel con el despido de 43 trabajadores en su planta de Eldorado, donde hoy concentra toda su operación local. Con ese recorte, la dotación quedó en torno a los 220 empleados. La compañía ya había reducido un 40% su personal a mediados de 2025 y, antes de eso, cerró definitivamente su planta de Coronel Suárez, que producía exclusivamente para Adidas y cuya clausura derivó en la desvinculación de unos 360 trabajadores.
La crisis también alcanzó a Vicunha, una de las principales fabricantes de denim del país y proveedora de marcas como Kosiuko y María Cher. En San Juan, una de sus plantas opera con menos del 50% de su capacidad instalada. Según explicó su presidente en la Argentina, Pablo Jedwabny, el impacto está ligado a la caída del consumo y al fuerte aumento de las importaciones. La empresa detalló que la importación de tejido se duplicó de un año a otro y la de prendas confeccionadas se triplicó. En sus años de mayor actividad, la planta sanjuanina llegó a contar con unos 600 trabajadores; hoy esa cifra ronda los 480.
“La producción cayó un 50% y la dotación un 20%”, precisó el ejecutivo.
La firma había anunciado en 2023 una inversión de u$s 2 millones para ampliar su operación con una nueva nave de hilados, pero el deterioro del mercado interno terminó golpeando especialmente a la unidad de tejeduría, mientras parte de la hilandería se sostiene con exportaciones a su casa matriz.