Días atrás, en su paso por el estudio de Cronista Stream, Gabriel Martino aseguró que “uno de los sectores que más sufre es la clase media, porque es a la que más le han pegado”.

El ex CEO de HSBC Argentina -hombre de consulta en su momento de Mauricio Macri pero, también, de Javier Milei- se explayó: “Este Gobierno parece populista porque, a los deciles más bajos, les puso plata en el bolsillo, los de arriba no tienen problema pero, a los de clase media, les han subido las tarifas. A esa gente hay que venderle la ilusión del cambio porque este Gobierno no va a tener Plan Platita”.

La analogía es válida para lo que pasó (pasa) dentro de las empresas. En los últimos dos años, mal que mal, la base de la pirámide -el personal bajo convenio- estuvo protegido por el sindicato y el top management tiene más resto económico para llevar la situación. Los más castigados fueron los mandos medios.

Quizás no tanto por lo económico -según consultoras como WTW las empresas procuraron que sus white collars no perdieran frente a la inflación (incluso, en algunos casos, lo superaron)-, sino por el contexto.

Cayó sobre ellos una mayor carga de trabajo, la mochila cada vez más pesada por el multitasking del “puesto que se elimina no se reemplaza”, sea por renuncia de un administrativo, algún reporte algo más jerarquizado o, directamente, pares, lo que fuerza a las organizaciones a hacer contorsiones en sus organigramas, fusionando áreas que, en el mejor de los casos, tienen tareas afines. Todo, por el mismo precio. O la promesa de alguna gratificación -más emocional que material- en un mañana mejor.

Porque el presente tampoco es el más alentador. A los profundos cambios que atraviesan a las distintas industrias en todo el mundo -Inteligencia Artificial, automatización, redefinición de las organizaciones y de las formas de trabajo-, en la Argentina, se suma también una economía en transformación, con un cambio de matriz productiva y, también, de paradigma para hacer negocios.

Para jóvenes profesionales, de 45 años para abajo, formados en una Argentina con reglas de juego totalmente opuestas, puede ser algo realmente abrumador. Una sobredosis de incertidumbre para una generación que puede no tenerlo en claro en muchas cosas pero, en otras, sí sabe muy bien qué es lo que quiere.

Según el Workmonitor 2026 que la consultora Randstad difundió días atrás, para los argentinos, el salario es el principal driver al momento de evaluar un empleo: 87%, 6 puntos por encima del promedio global (el relevamiento se hace entre 35 países). Pero, al analizar qué factores impulsan la permanencia, el principal (44%) es el equilibrio entre la vida laboral y personal, muy por encima de seguridad laboral (25%) y remuneración y beneficios (22%).

El 36% aseguró haber renunciado a empleos que no se ajustaban a su vida personal, el 20% dijo haber dejado un trabajo por no contar con suficiente independencia para desempeñarse bajo sus propios términos y el 36% no aceptaría un nuevo empleo si no le ofreciera flexibilidad respecto del lugar de trabajo. Un 40% rechazaría una propuesta sin flexibilidad horaria.

Los datos no difieren de los promedios globales. En algunos, puntualmente, están ligeramente por debajo, lo cual se atribuye a la situación económica local, en la que, recién ahora, el Gobierno puede celebrar datos de recuperación, como el 5,5% de crecimiento interanual que mostró el estimador mensual de actividad económica (EMAE) del Indec en marzo, con 14 de 15 sectores en verde (sólo cayó el que refleja al sector público).

Sin embargo, otros relevamientos privados muestran que, en este momento, Don Dinero quizás ya no sea un tan poderoso caballero.

Las organizaciones enfrentan un desafío cada vez más evidente: sostener el compromiso de las personas en un escenario donde las expectativas crecen y las decisiones laborales se vuelven más dinámicas”, observó la consultora Adecco.

El salario importa pero no es el único factor”, subrayó. El 35% de las empresas proyecta un aumento de las renuncias voluntarias este año, relevó. Propósito de la organización, proyección de crecimiento profesional y flexibilidad -fundamentalmente, presencial y horaria- son los principales motivos de esos “hasta acá llegué”, apuntó.

A esa población crítica, en este momento también crítico, es al que el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) apunta con su Experiencia IDEA Management, evento que irá por su novena edición.

El Coloquio es el evento que dialoga con los líderes de hoy. Este evento habla con los 1000 futuros líderes”, sintetiza Luciana Paoletti, directora ejecutiva de la entidad.

Aporta datos, surgidos de una encuesta entre 500 participantes de menos de 40 años: “El 52% considera que el éxito profesional es un modelo donde la presencialidad dependa de la necesidad y no de la obligación. El 75% cree que no hay una relación entre presencialidad y productividad, y un 94% asegura que el cumplimiento de objetivos tiene que ser el estándar de medición de desempeño. Estas son las cuestiones que salen cuando uno dialoga con colaboradores”.

Si el sexagenario coloquio marplatense, explica, es el evento de la coyuntura, de lo que las empresas necesitan puertas afuera, Experiencia Management es el que debate -y se comparte- qué es lo que les pasa puertas adentro. Será el 4 de junio, en el Centro de Exposiciones Buenos Aires (CEC). Se espera, como mínimo, repetir la asistencia del año pasado: unas 1500 personas, entre directores y, sobre todo, gerentes y jóvenes profesionales.

Cuando nos juntamos a empezar a armarlo, la coyuntura no apareció. No estuvo presente. Fue como algo tácito”, cuenta Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina y quien tomó el volante de la célula “Experiencia” del equipo organizador, un team de 20 personas que hizo el kick-off, con reuniones semanales de hasta cuatro horas, en febrero.

Pensamos mucho en cómo inspirar. Estuvimos muy enfocados en eso. Este es un espacio más relajado en ese sentido. IDEA Management tiene eso como esencia. Hay otros temas que son para el Coloquio”, agrega Agustín Bellido, CEO de IBM y presidente de esta edición del evento.

Uno de los grandes temas que tenemos en la Argentina, pero también en el mundo, es el momento: es de incertidumbre, de cambio constante. De tecnologías que atraviesan y disrumpen en todas las industrias: IA, automatización, robotización y muchas más, en términos analísticos”, continúa.

La propuesta, agrega, es pensar más en el líder, en la persona.En cómo ir acompañándolos en el día a día con todos estos desafíos”, apunta. “En este contexto, ya no es novedad que tenemos que trabajar lo emocional”.

Luciana Paoletti (IDEA), Agustín Bellido (IBM) y Pablo Sibilla (Renault)Nicolas Sanz

Explica la razón del lema de este año: “Argentina en movimiento: marquemos el beat”.Marquemos el beat de esta nueva era de liderazgo, mucho más enfocada en lo racional pero, también, en lo emocional”.

Ver lo que está pasando alrededor, mucho más allá de mi organización o del ecosistema en el que convivo. Cómo podemos mirar más allá y cómo nos afecta. Y, ahí, viene más ese concepto de Argentina en movimiento: nos gusta esa definición de la Argentina moviéndose relacionada con la música y con todas estas capacidades porque, de alguna manera, es lo que da esta nueva generación de líderes, ese movimiento de la Argentina para el mundo”, agrega Sibilla.

La idea del evento es despegarse de la realidad. Adquirir esa visión de ‘reculer’, como dicen los franceses: ir hacia atrás, separarse del día a día, para tener esa perspectiva”, continúa.

El cambio de paradigma está ocurriendo en todo el mundo. Para la parte más política, está el Coloquio. Acá, justamente, tratamos de no entrar en ese territorio. Es verdad que la Argentina está viviendo una transición. Pero también Europa y los Estados Unidos están en una transición”, relativiza.

Hoy, existen muchas menos certezas que antes y hay que reaprender muchas cosas que teníamos claras para resolver algunos problemas. Cuando hablamos del beat, de la música como punto central, uno de los temas bastante fuertes en ese campo es la colaboración”, agrega.

Sibilla da en la nota de por qué el freestyle -género musical que consiste en improvisar rimas y versos sobre un ritmo musical- cruzará a toda la agenda del evento.

El freestyle nació como forma de colaboración. Muchos músicos que hoy son tendencia muy fuerte en la Argentina y el mundo arrancaron y se apoyaron mutuamente entre ellos. Crecieron juntos y colaboraron. Cómo trabajar el concepto de colaboración es algo muy importante para hacer frente a estos contextos de tanta incertidumbre que nos presenta el mundo en general”, completa el piloto de la automotriz francesa.

Otro valor agregado que se procuró buscar fueron los testimonios.Nos ocupamos que los haya, de gente que, en posiciones de liderazgo, encontró esos espacios donde poder crecer, desarrollar, encontrar oportunidades”, explica Bellido.

La diversidad fue la única regla. Habrá gente de los medios, como Nico Occhiato (fundador de Luzu TV), de las ciencias -Florencia Sichel, Sandra Rossi (directora del área de Neurociencias de River Plate)-, protagonistas de la industria aeroespacial argentina y del deporte, como Juan Sebastián Verón.

La presencia de La Bruja dará clima mundialista -el evento será a días del inicio de la Copa del Mundo- pero, fundamentalmente, atrajo por su perfil.

Me interesa su aspecto humano. Por ejemplo, su época de jugador: la presión que recibió, la resiliencia que debió tener, cómo manejó las frustraciones, cómo se reinventó al rol que tiene hoy…”, enumera Sibilla, quien dialogará con él sobre el escenario.

Todo el foco es el humano, la persona. Nada de contexto, nada de la pelea con el ‘Chiqui’ Tapia. El tema de la AFA no quiero ni que aparezca”, plantea, de nuevo, ese cuidado porque la coyuntura no se filtre en el temario.

Hay mucho para aprender. De lo personal, de cómo se reconvirtió su carrera. Porque, hoy, es presidente de un club, un referente. Es interesante conocer cómo pasó por todo ese proceso”, apunta Bellido. “Además, vamos a estar a una semana del Mundial. Será atractivo saber cómo fue haber vivido esa experiencia y cómo eso vuelve hoy a su gestión, a su vida personal”.

La clave de los testimonios propuestos es que inspiren, subraya. Algo vital para una generación que no busca ejemplos a seguir -mucho menos, el marmóleo arquetipo del CEO corporativo-, sino referentes que los movilicen desde otro lugar.

La palabra, para mí, es ‘inspiración’. Muchas veces, las cosas que nos inspiran, o que nos despiertan ideas distintas, no necesariamente vienen de los espacios con los que convivimos todos los días”, explica el CEO de IBM.

Cuando la persona está bien, todo el resto está bien”, define Bellido. Por eso, ese -la persona- es un eje central del temario.Sería bueno que se rompan sesgos. Dar un espacio de conexión, de apertura, de intercambio entre distintas generaciones. Es romper los egos. El mundo empresario, al final, son personas con personas. Como todo el mundo. Y, si la persona está bien, el resto está bien”, subraya.

Uno de esos sesgos a romper es el que hay sobre el networking.Hay gente que lo ve como que no aporta demasiado valor o que es una pérdida de tiempo. Y, en realidad, en el networking, hay mucha información fundamental para avanzar en el día a día”.

Ahí entra en juego un cambio de paradigma actual:No pensar tanto en competencia, sino en colaboración. Cómo me junto con competidores para hablar de problemáticas con las que convivimos y eso, finalmente, son capacidades para poder avanzar en este contexto”.

La Argentina ya muestra casos de éxito en ese sentido. El más reciente, cómo la industria energética se estructuró para potenciar el desarrollo de Vaca Muerta, avanzando cooperativamente en importantes obras de infraestructura. Por ejemplo, con el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), una obra de u$s 3000 millones llevada adelante en conjunto por las petroleras privadas. “Más allá de la coyuntura, ahí se puede ver a un ecosistema de colaboración que agregó valor al conjunto”, pondera Paoletti.

Ese, quizás, haya sido uno de los pocos temas en los que la coyuntura argentina permitió tomar un issue, sin violar la frontera temática con el Coloquio. Porque, ese jueves, se la dejará puertas afuera del CEC. O, al menos, es lo que se intentará.

Como cuando vas a un recital. Podés tener un montón de problemas en la cabeza. Pero, mientras estás ahí, durante una hora y media o dos horas, te olvidás. Y, si te gusta lo que fuiste a ver, volvés recargado”, grafica Sibilla.

La idea con este evento es algo parecido. Que te desconectes con tu día a día y te conectes con todo lo que está pasando ahí: las ideas, la motivación, y mantenerlo todo bastante arriba. Ese es el desafío”, agrega. Algo no menor. Sobre todo, en un país como la Argentina, donde las empresas y su gente están acostumbrados a bailar al ritmo del beat que les marca la coyuntura.