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La mayor avícola del país suma pedidos de quiebra y profundiza su crisis. En el último mes, aseguradoras y empresas proveedoras del Grupo Granja Tres Arroyos (GTA) iniciaron la solicitud en la Justicia alegando que la firma se encuentra en cesación de pagos ante deudas impagas y cheques sin fondos.
Es que el grupo, que comprende a las sociedades Granja Tres Arroyos, Wade y Avex, está con tiempo de descuento. Tiene hasta el 30 de junio para alcanzar un acuerdo de reestructuración de deuda con sus acreedores por un monto que asciende los u$s 350 millones.
Entre quienes recurrieron a la Justicia figuran TKW S.A., fabricante de calzado de seguridad profesional y licenciataria de marcas como Pampero, Firestone y Gaucho. Según se desprende de la denuncia, GTA le adeuda a la sociedad una suma de u$s 22.972. También se sumó Eurocor S.A., que reclama una deuda de $ 26,5 millones originada en la provisión de cajas de cartón corrugado.
En paralelo, Inmobal Nutrer S.A., le reclama una deuda de $ 133,9 millones por la provisión de productos químicos de uso industrial alimentario. Por su parte, Americold Logistics Argentina S.A., dedicada a servicios logísticos y de almacenamiento refrigerado, inició acciones por acreencias que superan los $ 30 millones.
La retracción del negocio de GTA se profundizó en 2024, puntualmente debido al cierre de los principales mercados de exportación por los brotes de gripe aviar. La empresa exportaba el 70% de su producción (frente a alrededor del 25% actual) a más de 60 mercados. En ese contexto, ingresó en un proceso preventivo de crisis y comenzó a implementar un programa de retiros voluntarios y despidos.
La última novedad fue el cierre por tiempo indeterminado de su planta “La China”, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, hace apenas un mes. Allí habían sido trasladados los trabajadores de Becar, la otra operación que la empresa tenía en la provincia y que dejó de funcionar a fines de 2025. En noviembre del año pasado, hizo lo mismo con la planta de Tristán Suárez.
Actualmente, la empresa faena en promedio 250.000 aves diarias y quiere llevar ese número a 430.000 como parte del plan de reestructuración.
Reestructuración de la deuda
La compañía intenta reordenar su pasivo y estabilizar su crítica situación financiera. A través de la consultora Valo Columbus, presentó una propuesta para reestructurar su deuda y conseguir los fondos necesarios para sostener la operación.
La propuesta contempla una reestructuración integral de pasivos por unos u$s 350 millones, que incluye deuda financiera, comercial y fiscal. El plan busca evitar una instancia concursal y garantizar la continuidad operativa de la avícola mediante acuerdos con acreedores, refinanciación de obligaciones y la obtención de nuevas fuentes de financiamiento.
Para concretar la reestructuración, el grupo deberá reunir al menos u$s 80 millones de capital de trabajo a través de una combinación de aportes de inversores, nuevas líneas de crédito, anticipos de clientes y la venta de activos no estratégicos. Entre los bienes que la compañía prevé desprenderse figuran una planta de deshidratados en Zárate, un tambo en Entre Ríos, una unidad de producción porcina, una planta industrial en Concepción del Uruguay y otra instalación ubicada en Ezeiza.
Al día de hoy, según registros de la Central de Deudores del BCRA, el grupo acumula un pasivo bancario por $ 54.634,3 millones y una deuda de $ 67.200 millones en cheques rechazados.