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Los ex dueños de DineroMail lanzan sitio online de préstamos personales

Tras vender el sitio, los empresarios argentinos Alejandro Estrada y Juan Pablo Bruzzo crearon Moni, una página para prestar poco dinero en forma automática

A cinco meses de vender su participación en DineroMail, los empresarios argentinos Alejandro Estrada y Juan Pablo Bruzzo crearon Moni, una plataforma online que otorga créditos inmediatos de bajos importes para quienes deben resolver eventualidades o salir del paso.


Con su nuevo proyecto, esperan replicar en parte la experiencia forjada con DineroMail: operar primero en la Argentina para luego expandirse en la región, en México antes de fin de año y en Brasil en 2014.
La empresa apunta a gente de clase media bancarizada, que en cierto momento necesita algo de dinero para un tema puntual y puede devolverlo en 15 días o tres meses en cuotas. Se adelantan hasta $ 2.500, en forma inmediata en su cuenta bancaria, ante un pedido en el sitio Moni.com.ar. “Apunta al 85% de individuos bancarizados que no tienen acceso a una cuenta corriente y necesitan pedir sin trabas ni trámites un adelanto de dinero”, explicó Estrada, creador del proyecto junto a Bruzzo y tres socios más, los mismos que los acompañaron al fundar DineroMail, firma vendida en febrero a la sudafricana Naspers.


Para el desarrollo inicial de la empresa invirtieron, junto a sus socios Fabrice Grinda, Alec Oxenford y José Marin, $ 1 millón, a lo que se sumó otro $ 1 millón en dinero prestado en 500 operaciones desde que comenzaron a operar, 60 días atrás, para probar el sistema, publicitando el servicio en Internet. “Estimamos trabajar los dos primeros años a pérdida, pero la idea es construir una empresa regional con valor a dos años.

Haremos una ronda con inversores en diciembre para poder expandirnos, ya conversamos con fondos de EE.UU. y Europa interesados por el proyecto regional”, dijo Bruzzo.


Para reducir el riesgo de falta de pago, desarrollaron un programa basado en los datos personales online de los clientes. “Utiliza un algoritmo basado en 80 variables del solicitante, obtenidas de sus datos de redes sociales, como Facebook, información pública y crediticia, para aprobar o rechazar en el instante el pedido de dinero, de forma automática”, explicó Bruzzo. Para pedir dinero, se deben seguir tres pasos por Internet, con la clave de Facebook y, si no tiene, con un mail. Además se solicitan DNI, el CBU y un celular de contacto, donde se envía un PIN. En su cuenta se acredita de inmediato el dinero y luego, al vencimiento, se debita lo adeudado.


El sistema está ideado sobre todo para jóvenes que quieren, por ejemplo, no dejar de ir a un recital o hacerse una escapada a la Costa porque no tienen saldo en su cuenta. Hasta hoy, el 71% de las operaciones la hicieron personas de 26 a 40 años; el 73%, empleados; el 41%, con ingresos de $ 6.000 a $ 10.000 netos por mes y el 31%, de $ 4.000 a $ 6.000, todos con cuentas bancarias y celulares. Hasta el momento, aprobaron el 66% de las solicitudes, con un promedio de $ 1.746 de crédito y 26 días hasta su devolución.


En forma anual, la tasa es alta. Se estima un costo de $ 7,50 por día cada $ 1.000. Si hoy se piden $ 1.000, se pagan $ 1.138 el 2 de agosto o $ 1.370 el 2 de septiembre. También se puede abonar en dos o tres cuotas, que se devuelven, el 2 de cada mes, a razón de dos pagos de $ 694 o tres de $ 508. Los socios aclaran que los costos son altos porque los importes prestados son bajos e inciden los impuestos.


Se llama Moni en función de “Money” y del diminutivo de Mónica, ya que los intercambios de mensajes con clientes son “amigables” al contactarlos, si no pudieron debitar la deuda. Es “una amiga” la que presta.
Al inicio, tenían una morosidad mayor al 30% pero, al ajustar variables, lograron reducirla al 10%. Según los socios, el mercado de préstamos de bajos importes mueve unos $ 3.000 millones al año en el país.