Las medialunas de Atalaya se expanden más allá de la Ruta 2 y llegan a Zárate

Lejos de su tradicional ubicación, en el kilómetro 113 de la autopista que va a la Costa Atlántica, ahora abrirá dos locales en la localidad bonaerense para aprovechar el importante tránsito de la Ruta 9, que une a Buenos Aires, Córdoba y Rosario, las tres ciudades con mayor cantidad de habitantes del país

Las famosas medialunas de Atalaya una parada obligada de los automovilistas que en temporada de vacaciones se dirigen hacía las ciudades y balnearios de la Costa Atlántica, abandonan la Ruta 2.

Abrirá dos nuevos paradores al estilo de los que hoy existen a ambos lados de la carretera atlántica, pero lejos de la autopista que une a la Capital Federal con los balnearios más importantes del país. Actualmente ubicada con dos locales, uno a cada lado de la ruta, en el kilómetro 113, muy cerca de Chascomús, sus dueños tomaron la decisión de ampliar el negocio y llevar las tradicionales medialunas a la localidad bonaerense de Zárate.

Más precisamente a la Ruta 9, en el kilómetro 84,5, donde hoy existe una estación de servicio abandonada. Se copiará el esquema de la Ruta 2. Es decir, con dos locales en cada mano de ida y regreso. Se estima que habrá 1200 metros cuadrados de construcción. Y el personal será capacitado por empleados y mozos provenientes de Mar del Plata, donde Atalaya posee un pequeño local.

La ubicación de la nueva Atalaya, es fundamental para captar los miles de potenciales compradores que recorren esa autovía que atraviesa las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. Es decir, su recorrido une las tres ciudades con mayor cantidad de habitantes del país: Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

Atalaya llegará a esa zona también con dos locales que deberían ser inaugurados durante julio o agosto a más tardar, según supo El Cronista. La etapa inicial del nuevo emprendimiento ofrecerá un salón de ventas similar a los de la Ruta 2. También se podrá adquirir todo el merchandising que los dueños de este establecimiento desarrollaron durante los 72 años de vida que ya tiene Atalaya.

Si bien no fue posible contactarse con los propietarios de este famoso emprendimiento gastronómico, una nota publicada hace un mes en el diario de Zárate El Debate, da cuenta de que en ambos locales habrá posibilidades de tomar café con leche con las famosas medialunas de manteca. Además se venderán mermeladas, dulce de leche y alfajores con la misma marca Atalaya. En unos meses más, se le sumará un salón comedor adicional que será usado para ofrecer desayunos de trabajo a empresas de la zona, teniendo en cuenta la cercanía del Polo Industrial Zárate-Campana, el complejo industrial más grande del país.

El verano pasado, el Ministerio de Salud bonaerense clausuró el parador decomisando 10.000 kilos de sus clásicas medialunas, facturas, masa cruda, empanadas, milanesas y hamburguesas, entre otros alimentos. La razón fue "falta de higiene y riesgo de contaminación". Sin embargo, la clausura fue levantada casi en 24 horas.

Actualmente, Parador Atalaya vende entre 8000 y 10.000 medialunas por día, en especial durante la temporada de verano. La sociedad propietaria de ambos locales ofrece también franquicias para ampliar el radio geográfico de este éxito gastronómico. El primer comercio fue fundado en 1942, en Chascomús, Surgió como una empresa familiar dedicada a la elaboración artesanal de sus propios productos, Hoy, además de la venta de medialunas, sirve como lugar de descanso de los automovilistas y punto de encuentro de quienes se dirigen hacia la Costa Atlántica.

En su página web, se puede apreciar el nuevo objetivo de los dueños de Parador Atalaya. "La firma se ha fijado como meta ampliar sus fronteras y ofrecer a sus clientes una nueva experiencia, sin por ello perder de vista el valor de lo autóctono como símbolo de pertenencia" dice en su presentación.

"El estilo Atalaya conserva parte de la nostalgia por los antiguos paradores ubicados a la vera de la ruta, en cuyos amplios salones comedores la familia solía disfrutar del café servido en jarras metálicas, pero ha incorporado como parte de su proyecto la modernización del espacio, creando un ambiente ideal para los más jóvenes, donde ahora pueden elegir entre los sabores de antaño o las nuevas tendencias de cafetería Express", agrega en su identidad comercial. En los últimos años, a las clásicas medialunas horneadas a leña se sumaron alfajores de distintos sabores, conitos bañados en chocolate y rellenos de dulce de leche, mermeladas y dulce de leche de elaboración propia y sándwiches de pan casero.

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