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El Cuadrado Negro con el que Malevich revolucionó el arte ya cuelga en PROA

Unas 50 obras del padre del suprematismo conforman la retrospectiva que puede verse por estos días en la fundación. Una muestra de lujo que llega a Buenos Aires directo desde Rusia.

por  BELÉN PAPA ORFANO

En Twitter: @bepapaorfano
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El Cuadrado Negro con el que Malevich revolucionó el arte ya cuelga en PROA

Una retrospectiva del artista que con un cuadrado negro cambió la historia del arte del siglo XX. Unas 50 obras de Kazimir Malevich se exhiben en Fundación PROA, en lo que conforma una muestra de lujo para Buenos Aires, de esas que pocas veces pueden verse por estas latitudes ya que los costos de traslado y seguro superan la capacidad de las entidades locales.

En 1913 Malevich presentó por primera vez su cuadro Cuadrado Negro como parte de la escenografía de la ópera La victoria sobre el sol. Consciente de lo que hacía, dio el puntapié al Suprematismo, el movimiento que formó y que abrió el camino a la posterior abstracción geométrica.

“El suprematismo, como lo ve él, es un espacio del futuro. El cuadrado negro es el punto cero, de donde empezamos. El punto de partida de algo nuevo”, cuenta la curadora de la muestra, Evgenia Petrova durante la presentación en el edificio de La Boca.

Una de las versiones de Cuadrado negro puede verse en PROA, junto el resto de los trabajos provenientes del Museo del Estado Ruso. Esa entidad es la mayor poseedora de obra de Malevich en el mundo luego de que los herederos se la legasen al morir el artista en 1935. La colección y el resto de los trabajos de la denominada Vanguardia rusa permanecieron ocultos hasta 1988 en el museo y catalogada como “de segunda” por los expertos para resguardarla del gobierno comunista, cuya idea de arte nacional chocaba con las premisas de los vanguardistas. 

“Los pintores pueden ser de dos categorías muy talentosos y copiadores o revolucionarios. Malevich fue un revolucionario totalmente revolucionario”, lo describió el co curador de la restrospectiva Joseph Kiblitsky.

Hay una línea de tiempo que sitúa el contexto social y político en el que vivió y produjo. Hasta Cuadrado Negro el estilo del artista sintonizaba con su época. Así, tal como se aprecia en obras tempranas que abren la exposición, transitó el postimpresionismo, el simbolismo y el cubofuturismo. La figuración va diluyéndose a medida que se acerca a su gran momento.

En la sala dos de PROA cuelgan los primeros trabajos suprematistas. Son obras donde no se busca copiar la realidad, sino empezar a observarla desde las formas geométricas mínimas en las que se pueden reducir las cosas. Tienen dinamismo y una aparente perfección en las líneas que solo revelan su carácter rústico si se las mira detalladamente. En la pared principal el Cuadrado negro está escoltado por la Cruz negra y el Círculo negro.

Más adelante aparecen las obras donde Malevich vuelve sobre una figuración a medias con trabajadores y campesinos como protagonistas, en línea con los tiempos que ya corren en la flamante Unión Soviética. Son figuras anónimas, con cuerpos que por momentos remiten a los principios suprematistas.

La muestra concluye con una reconstrucción de 15 de los 29 trajes que Malevich y un grupo de artistas diseñaron para la ópera La victoria sobre el sol en 1913. La importancia de esta sala radica en la férrea creencia que por ese entonces tenían en que el arte como se lo conocía hasta entonces debía someterse a una transformación futurista.    

La muestra fue pensada exclusivamente para Argentina ya que es la primera vez que se exhiben piezas de Malevich en el país. La muestra se postergó durante un mes porque el Estado argentino debió ratificar ante su par ruso que las obras no podrían ser objeto de embargo en un conflicto judicial que mantiene un empresario contra Rusia. Durante la presentación para prensa hubo especiales agradecimientos de la directora de PROA Adriana Rosenberg al embajador argentino en Moscú, Pablo Tettamanti y al ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto por sus gestiones.

Malevich. Retrospectiva puede visitarse en Fundación PROA, Av. Pedro de Mendoza 1929, hasta noviembre.