El comportamiento del turista mexicano atraviesa un reordenamiento silencioso en sus prioridades de consumo. Más allá de la contratación de hospedaje o transporte tradicional, el presupuesto de viaje se está volcando hacia dinámicas que buscan mitigar la saturación de destinos clave y redistribuir el gasto directamente en las economías receptoras.
De acuerdo con un estudio reciente de la plataforma Booking.com realizado a nivel global, con una muestra representativa en México, el 68% de los viajeros nacionales afirma que logra incorporar decisiones de consumo sustentable en sus itinerarios de manera constante o frecuente.
La principal manifestación de este cambio no reside únicamente en la huella ecológica, sino en la derrama económica territorial. Un 60% de los encuestados señala que opta de forma deliberada por realizar sus compras en pequeños comercios o negocios independientes en los destinos que visita, mientras que el 59% inclina su gasto en alimentación hacia insumos locales y de temporada. Esta preferencia responde tanto a la búsqueda de experiencias de menor intermediación como al respaldo de las cadenas productivas regionales.
Despresurización de destinos y hábitos operativos
Las temporadas también empiezan a jugar un rol crítico en la planificación turística. La investigación arroja que el 52% de los viajeros prefiere desplazarse fuera de los periodos de temporada alta. Esta conducta, orientada a evitar las aglomeraciones y la inflación de tarifas temporales, contribuye a despresurizar los polos turísticos más concurridos del país y a equilibrar los flujos de visitantes durante el año.
Asimismo, la gestión de residuos y el consumo individual registran ajustes en la rutina del viajero:
- Reducción de insumos descartables: El 54% viaja con contenedores de agua reutilizables y un 42% intenta evitar activamente el plástico de un solo uso.
- Redistribución de flujos: Un 29% elige visitar destinos con menor volumen de turismo para eludir la saturación urbana.
- Participación en economía comunitaria: Un 33% involucra su gasto en actividades operadas por comunidades locales o indígenas.
Aunque el discurso de la sostenibilidad suele asociarse al valor de marca, para el consumidor nacional la ecuación de costo-beneficio sigue siendo determinante. Un 22% de los encuestados admitió que adopta hábitos de viaje más sustentables motivado por esquemas de incentivos económicos o descuentos directos. La tendencia muestra que, para afianzarse a gran escala, la responsabilidad ambiental y comunitaria requiere ir de la mano de eficiencias claras para el bolsillo del viajero.
Esta es la edición 11 de la investigación anual sobre sustentabilidad en viajes de Booking.com. Se trata de una encuesta de 32,500 personas en 35 mercados.
De lo que refieren los mexicanos, resulta que, además de la preferencia por comercios locales, más de la mitad dice llevar botella reutilizable y cuatro de cada diez evita el plástico de un solo uso.