Millones de personas empiezan la mañana con una taza de café o té y, a medida que pasan las horas, suman otra, y otra más. El problema es que ese hábito, tan naturalizado, puede tener un límite que conviene conocer.
Según explican expertos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), la cafeína puede formar parte de una dieta saludable para la mayoría de las personas. Sin embargo, el organismo señala que 400 miligramos al día —el equivalente a unas dos o tres tazas de café de 12 onzas (354 ml)— es la cantidad que generalmente no se asocia con efectos secundarios.
Es decir, que tomar cuatro tazas o más ya puede superar ese umbral recomendado, aunque el límite exacto varía según el peso corporal, la medicación que se tome, ciertas condiciones médicas y la sensibilidad individual de cada persona.
Las señales de que estás tomando demasiada cafeína
Cuando el consumo se excede, el cuerpo suele avisar. Entre los síntomas que menciona la FDA se encuentran:
- el aumento de la frecuencia cardíaca
- las palpitaciones
- la hipertensión
- el insomnio o las alteraciones del sueño
- la ansiedad
- los nervios.
También pueden aparecer malestar estomacal, náuseas y dolor de cabeza.
Si se nota alguno de estos síntomas de forma habitual, la recomendación de los especialistas es hablar con un profesional de la salud para evaluar el consumo personal de cafeína, ya que no todas las personas reaccionan igual ante la misma cantidad.
El café no es la única fuente de cafeína
Un punto que muchas veces se pasa por alto es que la cafeína no está solo en el café. El té verde aporta unos 37 miligramos por taza de 12 onzas, el té negro unos 71 miligramos, y las bebidas energéticas pueden tener entre 41 y 246 miligramos en ese mismo volumen.
Incluso el café descafeinado contiene algo de cafeína: entre 2 y 15 miligramos por taza de 8 onzas, por lo que no está completamente libre de esta sustancia.
Por eso, los expertos recomiendan sumar todas las fuentes de cafeína del día —y no solo las tazas de café— antes de sacar conclusiones sobre el propio consumo.
Y si se busca reducirlo, lo aconsejable es hacerlo de forma gradual, ya que la abstinencia brusca, si bien no es peligrosa, puede resultar desagradable.