

Un laboratorio dirigido por el neurocientífico Mark Brandon ha dedicado más de una década a estudiar cómo se forman los recuerdos en el cerebro humano. Sus hallazgos más recientes revelan que esta capacidad va mucho más allá del simple almacenamiento de experiencias pasadas.
La investigación, publicada en la revista científica Nature y difundida por National Geographic, demuestra que el cerebro también aprende a anticipar lo que ocurrirá después. Este descubrimiento cambia la comprensión tradicional sobre cómo funciona la memoria y el aprendizaje.
El estudio se enfocó en el hipocampo, una región cerebral fundamental para la memoria y la orientación espacial. Según explicó Brandon, esta estructura opera como un “modelo interno del mundo” que se actualiza constantemente con la experiencia y los errores de predicción.
Qué es el hipocampo y por qué es clave para predecir el futuro
El hipocampo es una estructura cerebral con forma de caballito de mar que permite integrar experiencias pasadas con el entorno actual para interpretar lo que sucede alrededor. De acuerdo con el equipo de investigación, estos “mapas” mentales no permanecen estáticos, sino que cambian a medida que una persona acumula experiencias.

“El hipocampo se describe a menudo como el modelo interno del mundo que tiene el cerebro. Lo que estamos viendo es que este modelo no es estático, sino que se actualiza día a día a medida que el cerebro aprende de los errores de predicción”, explicó Mark Brandon. En términos prácticos, esto significa que el cerebro ajusta su comportamiento con la experiencia, anticipando cambios en situaciones repetitivas.
Para estudiar este fenómeno, los científicos registraron la actividad del hipocampo en ratones de laboratorio mientras realizaban tareas que terminaban en una recompensa. Utilizaron una técnica que permite observar en tiempo real qué neuronas están activas y cómo cambia su actividad conforme los animales aprenden.
Neuronas que se adelantan al futuro
El hallazgo principal fue que la actividad neuronal, inicialmente concentrada en el momento de la recompensa, comenzó a adelantarse con el tiempo. “A medida que los resultados se vuelven previsibles, las neuronas del hipocampo comienzan a responder antes, ya que aprenden lo que va a suceder a continuación”, señaló Brandon.
Al final del experimento, el punto máximo de actividad se producía antes de que los ratones recibieran la recompensa, indicando que el cerebro estaba anticipando el resultado. El estudio recuerda al experimento clásico de Iván Pavlov, quien entrenó a perros para asociar el sonido de una campana con la comida, aunque ahora se identifican con mayor precisión las estructuras y procesos neuronales involucrados.
Los resultados sugieren que el hipocampo no solo participa en recordar el pasado, sino también en aprender de la experiencia y prever situaciones. Esto podría ser relevante para enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, donde los pacientes no solo tienen problemas para recordar, sino también para aprender y tomar decisiones. Comprender cómo el cerebro anticipa y aprende podría ayudar a diseñar futuros tratamientos o estrategias de intervención para estas condiciones.















