

Simón Borrero, CEO de la startup de delivery Rappi, es uno de los emprendedores latinoamericanos más visionarios y en el uso de la inteligencia (IA) no es la excepción. Recientemente declaró que la IA ya no se utiliza solo para tareas básicas en rappi, sino para gestionar departamentos enteros mediante equipos de agentes de IA que colaboran entre sí.
“El equipo de CRM de Rappi en Chile hoy tiene cero personas. Está manejado hoy por un grupo de 17 agentes de AI que se coordinan... El equipo de Growth CRM de Chile funciona solo, sin seres humanos”, dijo Borrero, durante su ponencia en el evento FWD, organizado por la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO).
La startup más valiosa de Latinoamérica, con un valor de u$s 5,250 millones de dólares, no sólo se apalanca de la IA en cada eslabón de la cadena logística para cumplir con entregas en menos de 10 minutos (en su servicio Turbo), sino que ya está trabajando internamente para usar la IA para optimizar sus procesos cada vez con menos humanos.
Simón Borrero plantea un escenario donde la IA no es solo una herramienta de soporte, sino el eje de la productividad y la jerarquía organizacional para 2026. En la startup colombiana la IA ya toma el rol de asignar prioridades y exigir rendición de cuentas a los humanos.
"Ya tenemos parte de la organización donde hay un agente que es el jefe de un humano. Y es el que le dice qué hacer y es el que le ordena las prioridades del día y es el que le pide la accountability de lo que terminó“, aseguró.
Borrero predice una purga masiva en los roles administrativos y de gestión (people managers) a nivel global en los próximos tres años. “El 50% de los cargos administrativos del mundo van a desaparecer en 36 meses; lo primero que se va a acabar son los managers, los people managers”, agregó.
Rappi planea operar con una estructura jerárquica mínima (máximo 4 niveles) y proyecta que el 50% de los cargos administrativos desaparecerán para 2029.
Por lo pronto, la meta de Rappi es alcanzar un output tres veces mayor con casi la mitad del personal actual, transformando la organización en una entidad “AI Native”.
“Esta transformación la vamos a acabar en agosto o septiembre de este año. Rappi va a operar de pronto con dos, tres veces la velocidad de output con un 40 o 45% menos personas”, vaticinó Borrero.
Lo que ya es una realidad es que Rappi usa machine learning para acertar en la probabilidad de que un usuario concrete una compra mientras agrega productos al carrito. El sistema predice cuántos repartidores se necesitarán en una bodega específica en los próximos minutos y los moviliza antes de que entre el pedido para evitar tiempos muertos. La tecnología guía la recolección de productos en las bodegas, logrando tiempos de 50 a 55 segundos con “calidad perfecta” y cero errores de inventario.
Para diferenciarse de gigantes como Didi o Uber, Rappi apuesta por una “hiper-conveniencia” y una logística predictiva que elimina el error humano y la fricción.
Borrero ha remado contra corriente en su intento por ser el líder del quick commerce. "Hemos invertido unos u$s 380 millones de dólares tratando de materializar turbo, en una época donde todos los quick commerce businesses de países primermundistas estaban quebrándose", compartió.
La IA podría ser el aliado para dejar de perder dinero persiguiendo el objetivo de entregas rápidas y para alcanzar unit economics positivos en esta vertical.

















