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El líder brasileño Luiz Inácio Lula da Silva logró una remontada dramática que le otorga al político de 80 años un cuarto mandato en el cargo tras una estrecha victoria sobre el contendiente de derecha Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales del país.

Con casi todos los votos oficiales contados, el político de izquierda conocido como Lula obtuvo el 51.76% frente al 48.24% del hijo del expresidente encarcelado Jair Bolsonaro, en una segunda vuelta celebrada este domingo en la democracia más grande de América Latina.

El triunfo de Lula desafió muchos pronósticos de las encuestas que habían dado una ligera ventaja a Bolsonaro, después de que el senador de 45 años obtuviera una ventaja de casi dos puntos en la primera vuelta celebrada a principios de este mes.

Lula gobernó anteriormente de 2003 a 2010, antes de ganar un tercer mandato hace cuatro años. Ningún candidato que había quedado en segundo lugar en la primera vuelta había ganado la presidencia desde que Brasil restauró las elecciones en 1989.

Sin embargo, el proceso electoral de este domingo se vio empañado por la controversia después de que un juez de la Corte Suprema ordenara una extensión de dos horas en la votación, cerca del horario en que los centros de votación debían cerrar.

Esto ocurrió tras las quejas de la coalición de Lula sobre problemas en varios estados con el transporte público, del que dependen muchos brasileños para llegar a las urnas.

Al romper con la tendencia de victorias electorales de la derecha en toda América Latina, la reelección de Lula asesta un golpe a las ambiciones de Estados Unidos de tener una mayor influencia en la región.

Mientras que el exlíder sindical ha criticado la política exterior agresiva de Donald Trump, Bolsonaro había prometido lazos más estrechos con su aliado ideológico en la Casa Blanca. Washington ha impuesto aranceles comerciales y otras medidas punitivas contra Brasilia desde el año pasado.

Lula ordenó incentivos y rivales acusan compra de votos

Tras una campaña inicial deslucida, Lula anunció una serie de incentivos tras la primera vuelta, que incluyeron el perdón de deudas, transporte público gratuito los fines de semana y ayuda financiera para estudiantes de bajos recursos.

Sus opositores acusaron al actual mandatario de compra de votos y afirmaron que estas medidas dañarían aún más las finanzas públicas. El candidato de izquierda obtuvo 4.4 millones de votos más que su adversario, revirtiendo la ventaja de 2.2 millones que tenía Bolsonaro en la primera vuelta.

El objetivo principal del candidato de derecha era liberar a su padre, quien el año pasado fue declarado culpable de planear un golpe de Estado tras su fallido intento de reelección en 2022. Jair Bolsonaro cumple actualmente una condena de 27 años, la cual purga en su domicilio por razones de salud.

Además de una mano dura contra el crimen organizado, el menor de los Bolsonaro también se había comprometido a recortar el gasto público y bajar los impuestos. Los inversionistas habían recibido con buenos ojos la perspectiva de las políticas pro-mercado de Bolsonaro tras el resultado de la primera vuelta, por lo que es probable que Lula enfrente una reacción desfavorable en los mercados este lunes.

Los economistas advierten que la deuda pública de Brasil es alta para una economía en desarrollo y sugieren recortes en el gasto del gobierno para reducir las elevadas tasas de interés del país.

Además del escepticismo de los inversionistas, Lula se enfrentará a un Congreso hostil, luego de que las fuerzas conservadoras, lideradas por el Partido Liberal de Bolsonaro, obtuvieran ganancias arrasadoras en las elecciones legislativas de este mes. Los analistas señalan que esto dificultará la gobernabilidad.

La victoria de Lula contra todo pronóstico sella su estatus como uno de los estadistas más influyentes en la historia moderna de Brasil, tras medio siglo de vida pública.

El ex metalúrgico gobernó el país por primera vez entre 2003 y 2010, introduciendo programas de asistencia social que ayudaron a reducir la pobreza.

Más tarde pasó un tiempo en prisión por cargos de corrupción que posteriormente fueron anulados, antes de regresar a la política de primera línea hace cuatro años al vencer al entonces presidente Jair Bolsonaro.

La derrota del candidato opositor es un revés para el movimiento populista radical fundado por su padre hace una década, el cual se ha convertido en la fuerza dominante de la derecha en la política brasileña.