

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha confirmado por primera vez que la nación comunista está en conversaciones con el gobierno estadounidense para encontrar “soluciones negociadas” al bloqueo energético estadounidense a la isla.
“Estas conversaciones han tenido como objetivo buscar soluciones a través del diálogo a las diferencias bilaterales entre nuestras dos naciones”, dijo Díaz-Canel el viernes en un discurso televisado al que asistió el nieto del expresidente Raúl Castro.
Díaz-Canel afirmó que las conversaciones con Estados Unidos formaban parte de “un proceso muy delicado” y abordó la “compleja” situación energética de Cuba, al tiempo que insistió en el respeto a los sistemas políticos y la soberanía de ambas partes.
Las importaciones energéticas de Cuba se han visto significativamente reducidas desde que Estados Unidos capturó al exlíder venezolano Nicolás Maduro, quien durante mucho tiempo había facilitado el envío de petróleo a la isla, y presionó a México, su último proveedor regular, para que detuviera sus propias exportaciones de petróleo.
El anuncio del viernes se produjo después de que Cuba anunciara inesperadamente la liberación de 51 prisioneros como gesto de “buena voluntad” tras la reunión de su ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, con el Papa León XIII en el Vaticano.
Díaz-Canel no dio detalles sobre las conversaciones con Estados Unidos, las cuales, según dijo, aún se encuentran en una fase inicial. El gobierno cubano había descartado previamente cualquier diálogo condicionado a reformas políticas en el Estado unipartidista.
“Cabe recordar que no ha sido, ni es, práctica de la dirigencia de la revolución cubana responder a campañas especulativas sobre este tipo de temas”, dijo Díaz-Canel, en referencia a las conversaciones.
El mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump planteó la idea de una “toma de control amistosa” de Cuba y dijo que se estaban llevando a cabo conversaciones porque el régimen estaba “en serios problemas” y no tenía dinero.
Trump dijo que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, estaba tratando con funcionarios “de muy alto nivel” y que “bien podríamos terminar con una toma de control amistosa de Cuba”.
“Quieren llegar a un acuerdo a toda costa”, dijo Trump el sábado. “No tienen ni idea”.
Anteriormente, Cuba no había negado las informaciones de los medios estadounidenses que apuntaban a que algunos funcionarios podrían estar en contacto con el nieto de Castro, que es coronel del ejército.
Durante las últimas seis décadas, la isla ha dependido de las importaciones de petróleo de la Unión Soviética y, posteriormente, de Venezuela, que enviaba combustible a cambio de agentes de contrainteligencia y personal médico.
Ante la disminución de las reservas de petróleo en los últimos meses, los hospitales han reducido sus operaciones debido al aumento de las enfermedades y el hambre, mientras que los conductores hacen cola durante horas con la esperanza de llenar sus depósitos.
Los apagones son una realidad cotidiana en gran parte de la isla y las aerolíneas, sin combustible para aviones, han suspendido sus vuelos. La caída del turismo y la agricultura, junto con la rescisión de contratos entre médicos cubanos por parte de varios países, ha privado a La Habana de divisas para pagar las importaciones.
A principios de este mes, amplias zonas de las regiones occidentales del país quedaron a oscuras tras un fallo en una importante central eléctrica.
Sin embargo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos flexibilizó el mes pasado las restricciones impuestas al incipiente sector privado cubano para permitir la importación de crudo venezolano.
El viernes, Díaz-Canel afirmó que la energía solar también contribuiría a paliar la crisis, tras la llegada de numerosos paneles solares a la isla. El presidente también indicó que Cuba está trabajando para impulsar la producción de petróleo y gas, que actualmente se encuentra muy por debajo de la demanda nacional.
















