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La caída de más de 20% que registró el índice de semiconductores durante el último mes no significa que la industria de inteligencia artificial (IA) esté entrando en una fase de sobreoferta, consideró UBS, al señalar que la demanda por infraestructura tecnológica seguirá impulsada por la competencia entre empresas, nuevos modelos de IA y la inversión de gobiernos.

Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de Inversiones para América y responsable global de renta variable de UBS Financial Services, explicó que el retroceso del sector parece responder más a una corrección después de un avance cercano a 90% en lo que va del año, que a un exceso estructural de chips.

“Consideramos que un exceso estructural sigue siendo altamente improbable en esta etapa”, señaló la especialista en el reporte Signal over Noise: Why the semiconductor pullback does not mean an AI glut.

De acuerdo con UBS, aunque el aumento en el gasto de capital (CapEx) de las empresas tecnológicas podría generar presiones de oferta en algunos segmentos de la cadena de infraestructura de IA, la demanda continuará siendo sólida por tres factores principales.

La carrera tecnológica mantiene la demanda de chips

El primer elemento es la competencia entre las grandes compañías tecnológicas, que ven a la inteligencia artificial como una disputa estratégica de largo plazo.

UBS destacó que empresas líderes del sector continuarán adquiriendo hardware especializado incluso si los retornos financieros inmediatos todavía son limitados, debido a que buscan evitar quedar rezagadas frente a sus competidores.

Además, la llegada de nuevos modelos de inteligencia artificial de código abierto, como Kimi K3 y Thinking Machines’ Inkling, podría generar nuevos requerimientos de capacidad de cómputo.

El segundo factor será la expansión de los llamados agentes de IA, sistemas capaces de operar de manera autónoma y aprender con el tiempo. Según las estimaciones de UBS, más de 90% de la actividad relacionada con inteligencia artificial podría ser realizada por agentes autónomos hacia 2030, lo que incrementará de manera significativa la necesidad de procesamiento.

El tercer impulso provendrá de la llamada “IA soberana”, donde distintos países están desarrollando centros de datos propios para fortalecer la seguridad de la información y reducir su dependencia tecnológica.

“Esto ha creado una nueva base de compradores fuera de las firmas tradicionales de Silicon Valley”, indicó UBS, al señalar que estas compañías actualmente representan alrededor de un tercio de la demanda de capacidad de cómputo.

La energía y la infraestructura son el principal cuello de botella

Aunque UBS considera poco probable un exceso de semiconductores avanzados, identificó riesgos en la infraestructura física necesaria para operar los sistemas de inteligencia artificial.

El principal desafío está en la disponibilidad de energía eléctrica, ya que algunos proveedores de nube enfrentan dificultades para activar nuevos centros de datos debido a retrasos en la conexión a las redes eléctricas.

La firma citó que las filas para obtener interconexiones a la red en algunos estados de Estados Unidos pueden extenderse entre cuatro y siete años.

A esto se suman retrasos en equipos esenciales como transformadores de alto voltaje, sistemas de distribución eléctrica y baterías de respaldo, cuyos tiempos de entrega se han ampliado hasta cinco años, frente a aproximadamente dos años antes de 2020.

Además, UBS señaló que los procesos regulatorios y permisos se han convertido en otro factor de presión. De acuerdo con la institución, cerca de 40% de los centros de datos programados en Estados Unidos enfrentan retrasos de varios meses o incluso años.

UBS ve oportunidad en empresas líderes del sector

Pese a los obstáculos de infraestructura, UBS considera que la evolución acelerada de la tecnología podría evitar una saturación del mercado.

La institución explicó que para cuando nuevas fábricas de semiconductores entren en operación, las necesidades tecnológicas podrían haber cambiado hacia arquitecturas completamente distintas, reduciendo el riesgo de una acumulación de capacidad en componentes de alta gama.

Por ello, UBS considera que la reciente caída en las acciones del sector podría representar una oportunidad de compra para empresas líderes en fabricación de chips avanzados y equipos utilizados en la producción de semiconductores.