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En términos de infraestructura fintech, Samrah Kazmi, CIO de RESRG, una firma de asesoría en innovación, gestión de riesgos y resiliencia organizacional enfocada en tecnologías emergentes, plantea que América Latina no solo está siguiendo a los mercados maduros, sino construyendo una nueva arquitectura económica.

Durante su ponencia en el primer día del Finnosummit —un encuentro que reúne a los principales actores del ecosistema fintech— habló de la “infraestructura invisible”, una capa tecnológica, de datos y de confianza que opera detrás de la economía física y financiera para permitir transacciones y operaciones sin fricción.

Dentro de la “infraestructura invisible” hay cinco capas:

  1. Rieles físicos (Physical Rails): Infraestructura básica como cables de fibra óptica, energía (renovable/fósil/nuclear), rutas, ferrocarriles y puertos.
  2. Confianza e identidad (Trust Layer): Verificación digital de la identidad de personas y empresas que se pueda transportar entre instituciones y fronteras.
  3. Plataforma e integración (Platform Layer): Reducción de fricciones mediante finanzas embebidas, permitiendo pagos, créditos, seguros y logística en un solo paso digital.
  4. Inteligencia (Intelligence Layer): Soberanía de datos e IA regional y soberana para la toma de decisiones (evaluación crediticia, prevención de lavado de dinero, entre otros).
  5. Gobernanza y resiliencia (Governance Layer): Controles, auditoría, detección de anomalías y capacidad de recuperación ante fallos.

Cada una de esas capas son vitales para la construcción de una arquitectura financiera en la región, sin embargo la capa de inteligencia es la que representa una mayor oportunidad en este momento en el que la inteligencia artificial (IA) está transformando la manera en que se diseñan productos financieros y está ayudando a hacerlos más eficientes.

La oportunidad de la IA para las fintech en América Latina

Para Kazmi, a diferencia de Estados Unidos o Europa —que cargan con infraestructura legada (legacy) y silos operativos— América Latina tiene la oportunidad de diseñar desde cero una arquitectura completamente integrada y digital sin el lastre de sistemas obsoletos.

“El problema es que los mercados maduros están cargados de infraestructura heredada, datos aislados e incumbentes paralizados por décadas (…). En América Latina, la ventaja es que se puede diseñar todo el trayecto de manera integrada sin esa gran carga”, aseguró.

En la era de la IA, América Latina puede aprovechar esa oportunidad de diseñar su propia “infraestructura invisible” con ayuda de los datos que se generan de los usuarios y que pueden procesarse de manera más sencilla gracias a la IA.

“Los datos son el poder económico cuando cambian una decisión. Los datos son el poder económico cuando se tiene soberanía sobre ellos”.

Razmi alertó a la audiencia del Finnosummit sobre el riesgo que también representa no aprovechar el uso de los datos para crear soluciones diseñadas para América Latina.

“Una región que exporta sus datos e importa sus decisiones ha construido infraestructura para alguien más”, advirtió.

Si los países de América Latina no ejercen soberanía sobre sus datos, sus modelos de IA y sus análisis, empresas y entidades extranjeras utilizarán esos activos para sus propios fines comerciales o geopolíticos, e incluso en contra de los intereses de la propia región.