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El Mundial todavía no empieza y la piratería ya está metiendo una goleada tremenda. En el país, los sectores más afectados por la mercancía apócrifa son el textil y el deportivo, al acumular 26.3% del total de las compras de piratería.

De acuerdo con el estudio “Piratería: Entendiendo el mercado sombra en México”, elaborado por CIDAC y AmCham, el consumo de la piratería en México alcanzó MXN $63,262 millones el año pasado.

Del total, los productos más pirateados fueron las playeras de selecciones, los balones, souvenirs, gorras y artículos de colección de la Selección Mexicana, la FIFA y el Mundial de Futbol.

La piratería está presente en todos lados, y pese a los operativos del Gobierno Federal para incautar estos productos, más se tardan en llevarlos a su destrucción, que la delincuencia en tener un nuevo stock.

Durante la reinauguración del Estadio Banorte, las playeras apócrifas de la selección, los pósters y tarjetitas de santos futbolistas, así como gorras, llaveros de balones conmemorativos y banderas, todos piratas, eran la regla en la ruta que recorrieron los fanáticos del futbol, en su andar de la Avenida Tlalpan al Coloso de Santa Úrsula.

De acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), a cargo de Octavio de la Torre, hay diversas encuestas que señalan que casi 20% de los aficionados planea comprar playeras piratas, que son entre 50% y 70% más baratas que las originales, de los cuáles, según la American Chamber of Commerce, 67% son importadas.

“La piratería no compite en igualdad de condiciones. No paga impuestos, no cumple normas, no protege al consumidor y aprovecha la inversión de quienes sí operan dentro de la ley”, señaló el presidente de la Concanaco Servytur.

Los platos rotos

El sector formal es el que resulta más afectado por el fenómeno de la piratería. Octavio de la Torre dijo en conferencia de prensa que la piratería rumbo al Mundial pone en riesgo 70 mil empleos del sector formal.

“El Mundial 2026 puede ser una gran oportunidad para México, pero esa oportunidad debe traducirse en beneficio para las empresas y negocios familiares que sí cumplen, generan empleo y sostienen la economía formal del país; no puede convertirse en una ventana para que la ilegalidad capture parte de la derrama”, afirmó.

A este factor se suma que la discusión sobre la piratería no puede dejar de lado el costo real de operar en la formalidad.

En México abrir un negocio implica en promedio ocho trámites y un costo de acceso de alrededor de u$s 1,433.36, es decir, cerca de MXN $28 mil, ubicando al país entre los más costosos de América Latina para iniciar formalmente una actividad económica.

A ello se suman los costos de permanencia: el ISR puede representar entre 25% y 30% de los ingresos empresariales, y la seguridad social alrededor de 20% de la nómina salarial.

“Si no corregimos estas fricciones, el mensaje que recibe el sector es muy delicado: que la legalidad tiene más costos y más barreras que la ilegalidad”, sostuvo Octavio de la Torre.