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El acceso al financiamiento en México está por cambiar. Mientras la banca tradicional mantiene criterios restrictivos, un nuevo motor de crédito (impulsado por el Plan México y respaldado por las proyecciones de Moody’s Ratings) comienza a tomar forma con la promesa de inyectar mayor liquidez al mercado, particularmente hacia las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Para 2026, este segmento no solo contará con más alternativas de financiamiento, sino que se perfila como el eje de un crecimiento económico que podría duplicar el ritmo observado un año antes.
Más que una proyección, se trata del mapa de ruta que ya están ejecutando las instituciones financieras no bancarias (IFNBs), con las Sofomes a la cabeza.
De acuerdo con un reporte reciente de Moody’s Local México, el Plan México fortaleció las perspectivas de crecimiento de las IFNBs hacia 2026, apoyado en un mayor dinamismo económico y en un incremento esperado en los volúmenes de crédito, especialmente hacia las pymes, un segmento históricamente menos atendido por la banca tradicional.
La calificadora proyectó un crecimiento de 1.2% del Producto Interno Bruto (PIB) para México en 2026, cifra que representa más del doble de lo esperado para 2025.
Este entorno, señaló Moody’s, favorece una “expansión sostenida en las operaciones de la mayoría de las IFNBs”, al consolidarse como un canal clave para el financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas.
La banca de desarrollo gana protagonismo
El Plan México también redefinió el papel de la banca de desarrollo, que incrementó su participación tanto en la cartera de crédito comercial como en esquemas de segundo piso, respaldada por su fortaleza financiera.
A septiembre de 2025, este sector reportó un índice de morosidad de 2.2% y un índice de capitalización de 28.7%, niveles que permitieron ampliar su función como catalizador del crédito.
Moody’s recordó que, aunque desde 2016 la banca de desarrollo redujo su colocación directa en pymes por retos operativos, actualmente reforzó su rol como banca de segundo piso.
Bajo este esquema, las IFNBs se posicionaron como aliadas estratégicas gracias a su capacidad de llegar a la “última milla” y colocar crédito productivo donde más se necesita.
Sofomes, piezas clave del Plan México
El Plan México estableció como objetivo que 30% de las pymes del país cuenten con acceso a financiamiento para 2030, una meta que abre una oportunidad directa para las Sofomes.
La estrategia contempla además la creación de un fondo de financiamiento administrado por la banca de desarrollo, lo que amplió las fuentes de fondeo para este tipo de intermediarios.
Pese a episodios previos de volatilidad, Moody’s observó un mayor apetito del mercado nacional e internacional por fondear a las Sofomes, principalmente a través de esquemas estructurados y con un mejor calce de liquidez.
Al no estar autorizadas para captar depósitos, estas entidades avanzaron en mecanismos como la bursatilización de cartera para sostener su crecimiento.
Retos estructurales, pero rentabilidad estable
Entre los principales desafíos del sector, la calificadora identificó la falta de escalabilidad en algunas instituciones y los elevados costos de fondeo.
No obstante, el entorno también ofrece oportunidades relevantes: el segmento pyme sigue siendo un “nicho con amplio potencial”, mientras que la adopción tecnológica comienza a mejorar la liquidez y la eficiencia operativa del sector.
De cara a 2026, Moody’s anticipa que las Sofomes Entidades Reguladas mantendrán niveles favorables de rentabilidad y crecimiento en su cartera bruta.
En conjunto, el análisis concluye que el Plan México funcionó como un detonador del financiamiento productivo, al consolidar a las IFNBs como actores centrales para fortalecer las cadenas de valor en el país.
















