Moffin quiere ampliar el alcance de la tecnología que utiliza el sector financiero para analizar información y automatizar procesos de crédito. La startup, que comenzó como una API para consultar datos del Buró de Crédito, multiplicó por cinco su negocio de software desde su última ronda de inversión semilla de u$s 2.1 millones liderada por Accion Venture Lab y Chile Ventures, en 2024, y ahora busca llevar parte de esa tecnología a un mercado mucho más amplio.
Nicholas Yepes, CEO de Moffin, contó a El Cronista que la evolución de la compañía ha consistido en subir dentro de la cadena de valor. A la consulta de información del Buró de Crédito sumó fuentes del SAT, listas negras, juicios y herramientas de biometría para validación de identidad. Posteriormente comenzó a automatizar workflows completos mediante inteligencia artificial.
El objetivo es que bancos, financieras y fintech puedan reducir tareas repetitivas relacionadas con el análisis de crédito, la comunicación con clientes y la generación de reportes.
La demanda de sus clientes llevó a Moffin hacia esta nueva etapa. Yepes cuenta que varias empresas financieras comenzaron a plantearles un objetivo similar: ofrecer a sus clientes una experiencia comparable a la de los neobancos, con procesos más rápidos y automatizados, pero sin tener que construir internamente grandes equipos de ingeniería.
“Queremos tener una experiencia para el cliente mucho más ágil, rápido, automatizado”, relató el CEO sobre lo que escuchaban de sus clientes.
Ahí encontró Moffin una oportunidad al ofrecer a estas compañías acceso tanto a información como a herramientas para automatizar procesos sin que tengan que desarrollar toda la infraestructura tecnológica desde cero.
En la práctica, esto puede significar desde consultar automáticamente distintas fuentes de información y aplicar las reglas de una empresa para determinar la elegibilidad de un cliente, hasta generar una precalificación, avisar al solicitante, crear reportes internos y preparar documentación de cumplimiento.
La automatización también modifica el trabajo de los equipos de crédito. De acuerdo con Yepes, sus clientes han reportado mejores tiempos de respuesta y mayor claridad para sus usuarios sobre el avance de una solicitud.
Al mismo tiempo, los empleados pueden concentrarse en casos que requieren análisis humano. “Los empleados de nuestros clientes pasan tiempo haciendo cosas que valen su tiempo”, señaló. Entre ellas están los casos fuera de lo habitual, las condiciones de mercado y el análisis financiero o de flujo de efectivo.
La IA necesita datos y reglas antes que algoritmos
Para Yepes, uno de los principales aprendizajes de casi seis años de operación es que automatizar un proceso no comienza necesariamente con inteligencia artificial. “El éxito de un proyecto de automatización o IA está en tener los fundamentos muy bien hechos”, dijo.
Eso implica que las empresas tengan organizada su información y sepan con claridad cuáles son sus reglas, sus límites y sus excepciones.
Moffin trabaja precisamente en estructurar información proveniente de distintas fuentes y convertir documentos como fotografías, imágenes y PDF en datos que puedan incorporarse a procesos automatizados.
El reto aparece cuando una empresa intenta automatizar un proceso cuyas reglas ni siquiera están completamente definidas.
“Es garbage in, garbage out”, resumió Yepes.
También identificó otro obstáculo: que las compañías digitalicen únicamente una parte del proceso sin contar con la infraestructura necesaria para aprovechar el resto. Una empresa puede automatizar la recopilación de información y el prescreening, pero si después carece de sistemas para almacenar esos datos, monitorear a sus clientes o continuar con el proceso, el beneficio de la automatización queda limitado.
Moffin apunta a las Pymes
Además de su plataforma de software para automatización, la startup está abriendo una nueva línea de negocio que internamente denomina Moffin Light, con un conjunto más sencillo de funcionalidades y orientada a empresas sin equipo técnico.
La apuesta parte de una brecha que Yepes identifica en el mercado mexicano: empresas que necesitan información para evaluar clientes o tomar decisiones, pero que no requieren una infraestructura tecnológica compleja.
Yepes señala que existen 5.5 millones de empresas en México y que únicamente el 25% tiene acceso a financiamiento y crédito bancario. En ese contexto, Moffin busca ofrecer reportes que concentren información de distintas fuentes en documentos más sencillos de interpretar.
La nueva plataforma, Light, está orientada a personas físicas y morales y contempla también reportes de examen legal para empresas.
Moffin ya ha trabajado con más de 170 empresas que otorgan crédito en México durante sus primeros seis años. Ahora quiere llevar su tecnología a un universo mucho mayor.
“En el siguiente año queremos superar los miles”, dijo Yepes sobre el número de empresas a las que esperan llegar con esta nueva oferta.
La estrategia implica aceptar tickets más pequeños que los de su negocio tradicional de software, pero utilizar esa base como una vía para ampliar su mercado y acercar sus capacidades de análisis de información y crédito a empresas que hoy tienen menos recursos tecnológicos.
La startup no necesita levantar capital de inmediato, según su CEO, gracias al crecimiento registrado y a un nivel de gasto operativo que considera razonable. Sin embargo, Yepes contempla una nueva ronda después de demostrar tracción en este nuevo segmento.