

La cruzada de las automotrices chinas para conquistar el mercado automotriz americano parece escribir un nuevo capítulo, pues las dos empresas más grandes de ese país en venta de autos eléctricos están entre las finalistas para comprar la planta de Nissan y Mercedes-Benz, ubicada en Aguascalientes.

De acuerdo con la agencia Reuters, BYD y Geely están entre las empresas finalistas para adquirir la planta de Nissan, que sufre para exportar unidades hacia Estados Unidos, a partir de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
Aunque no reporta resultados mensuales a nivel global, BYD asegura ser ya la empresa que más autos verdes vende en México, por encima de Toyota, mientras que Geely mostró un sólido arranque de año en el mercado nacional, al colocar más de 3,000 unidades nuevas, un incremento anual superior a 200% en comparación con enero del año pasado.
El interés de compra de las armadoras chinas por la planta de Nissan llega en un momento complicado para las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos.
Por una parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso desde el año pasado aranceles de 14% a las importaciones de autos desde México que no cumplan con el contenido regional establecido en el TMEC, lo que afectó el envío de unidades nuevas de autos ligeros desde México.
De acuerdo con datos del Inegi, el año pasado las exportaciones de autos ligeros cayeron 2.7%, lo que significó su primera disminución desde la pandemia, además, costó aproximadamente 60 mil empleos a la industria.
Además, el año pasado, la Secretaría de Economía aumentó de 25% a 50% el arancel a las importaciones de autos chinos, por lo que armar las unidades en México evitaría que las empresas de ese país paguen la cuota.
Tema delicado en el TMEC
México, Estados Unidos y Canadá iniciaron en septiembre del año pasado las consultas para la revisión del TMEC, un proceso que alcanzará su momento cumbre a mediados de este año, cuando los tres países se sienten en la mesa para aplicar ajustes al acuerdo trilateral.
En este sentido, uno de los puntos clave es la industria automotriz. Trump dijo apenas en enero que Estados Unidos no necesita autos hechos en México.
Estados Unidos ha prohibido efectivamente la venta de vehículos de marcas chinas, y el presidente Donald Trump ha acusado a México de proporcionar una puerta trasera para que productos chinos ingresen al mercado estadounidense, señala la agencia Reuters.
México pidió retrasar el proceso
Si bien México no puede bloquear la venta de una fábrica, funcionarios de la Secretaría de Economía han instado discretamente a las autoridades estatales a retrasar las inversiones de fabricantes chinos hasta concluir las negociaciones comerciales con Estados Unidos, dijeron dos fuentes gubernamentales a la agencia informativa.
Las barreras comerciales estadounidenses están basadas en preocupaciones de seguridad nacional y económica, dijo un portavoz de la Casa Blanca a Reuters. “El problema aquí es la sobrecapacidad china subsidiada que empuja a las empresas chinas a inundar otros mercados con su exceso de producción”, afirmó el portavoz.














