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La celebración del Mundial 2026 prometía incrementos cercanos al 30% para los negocios de franquicias durante junio y julio, especialmente en restaurantes, bares, cantinas y conceptos diseñados para convivencia. Sin embargo, al momento el comportamiento ha sido desigual, declaró a El Cronista, Jorge Valencia, CEO de Grupo Interfranquicias Latam y presidente del Instituto Latinoamericano de la Franquicia.

Sin embargo, “no estamos viendo un boom generalizado; estamos viendo picos muy buenos en ciertos formatos, zonas y horarios, pero no un beneficio parejo para todo el sector”, agregó el también vicepresidente para Latinoamérica de la Latino Franchise Association.

El error, afirmó Valencia, fue pensar que el evento por sí solo iba a llenar restaurantes. “El Mundial atrae gente; no sustituye estrategia”.

El experto detalló que en franquicias, quienes mejor han capitalizado son los conceptos que ya tenían operación profesional, control de inventarios, personal capacitado, buena ubicación, presencia digital y una propuesta naturalmente compatible con ver partidos: alitas, hamburguesas, cervecerías, taquerías, restaurantes-bar y comida casual para compartir.

“Pero incluso ahí, el incremento no siempre se traduce en utilidad, porque hay mayor permanencia en mesa, más personal, más consumo de insumos, más presión operativa y, en algunos casos, menor rotación”, añadió.

Valencia dejó en claro que no es que el sector franquicia no se supiera subir al boom de consumo mundialista, sino que simplemente “el Mundial fue mucho más selectivo de lo que se esperaba”.

Los menos beneficiados fueron los conceptos que no tenían una conexión natural con el fútbol ni con la convivencia prolongada. Restaurantes de experiencia tranquila, cocina más formal, cafeterías sin estrategia mundialista, negocios alejados de zonas turísticas o sedes, puntos con mala visibilidad digital y establecimientos que no pudieron adaptar horarios, menú o dinámica de servicio, explicó.

Esto, incluso aunque las franquicias, en general, se prepararon mejor que muchos negocios independientes porque tienen procesos, capacitación, proveedores, estándares y capacidad de reacción.

Jorge Valencia, CEO de Grupo Interfranquicias Latam y presidente del Instituto Latinoamericano de la Franquicia | Cortesía

Sector franquicia no aprovechó al máximo el consumo mundialista

Las expectativas no se cumplieron para todos por varias razones, según compartió Valencia.

Primero, México tuvo pocos partidos en comparación con la magnitud del torneo completo. Pues las ciudades sede mexicanas sólo albergaron 13 de los 104 partidos de la justa. “Al ser un Mundial compartido con Estados Unidos y Canadá, la derrama se concentró en ciertos días, ciudades y zonas. No fue un mes completo de turismo masivo para todos los restaurantes del país”, ahondó Valencia.

“Segundo, el ambush marketing limitó mucho la creatividad comercial. Muchos negocios tuvieron miedo de promocionarse por riesgo de usar indebidamente marcas, logos, frases o símbolos protegidos. Y ese miedo, aunque entendible, también paralizó a algunos. Se podía hacer publicidad, pero había que hacerla bien: hablar de fútbol, de reunión, de días de partido, de comida para compartir, sin aparentar relación oficial con FIFA o con el Mundial”, agregó.

Y la tecera razón, faltó planeación. Muchos negocios reaccionaron tarde. “El Mundial no se prepara cuando ya empezó. Se prepara meses antes con presencia en Google Maps, reseñas, menú digital, campañas segmentadas, personal capacitado, señal legal, promociones rentables, horarios especiales, inventario suficiente, acuerdos con proveedores y lineamientos claros para cada unidad franquiciada”, dijo Valencia.

También hay que considerar que las franquicias tienen competencia directa e indirecta para vivir el partido. No solo compiten contra otros restaurantes; compiten contra Fan Fests, pantallas públicas, reuniones en casa, supermercados, delivery, bares especializados, plazas comerciales y hasta contra la propia economía familiar.

El boom sigue mientras la Selección Mexicana avanza

Valencia dijo que el Selección Mexicana es el principal detonador emocional del consumo local. Cuando juega México, no solo se ve un partido los aficionados buscan vivir una experiencia, en donde las franquicias pueden capitalizar ese momento.

Eso no significa que cuando la Selección deje de jugar el Mundial, el consumo desaparecerá por completo. “Las semifinales, la final y ciertos partidos de selecciones fuertes seguirán atrayendo público, sobre todo en conceptos deportivos y zonas turísticas. Pero el consumo masivo nacional baja cuando ya no está la Selección, porque el aficionado promedio deja de sentir urgencia de reunirse fuera de casa”, compartió Valencia.