

Susana Espinosa de los Reyes, partner en Dux Capital y fundadora de Mujeres Invirtiendo, asegura que llegó al mundo del venture capital “por curiosa”. Se suponía que el camino, según su carrera, era hacer una carrera laboral en un gran corporativo tipo J.P. Morgan, Bank of America o incluso Banxico.
“Pero entrar a un corporativo y tener 5,000 jefes y llegar a la oficina a las 8 de la mañana e irme a las 6 no va con mi personalidad”, dijo en entrevista con El Cronista.
Espinosa buscaba un lugar donde pudiera aplicar sus conocimientos en administración de empresas, que adquirió en el ITAM a la par de usar toda su creatividad. Entonces un mentor, que ella describe como “gran promotor del centro de emprendimiento del ITAM”, le sugirió hacer un internship de verano en un fondo de venture capital.
Ya hace una década de ese internship que terminó conquistando a Espinosa y hoy forma parte de Dux Capital, una firma de venture capital con sede en Austin, Texas, y con fuerte presencia en México que ha invertido en startups como Mensajeros Urbanos, Mozper, Atexto, entre otras.
En los últimos diez años, ella ha observado que se ha pasado de una ausencia casi total a tener más de 200 mujeres trabajando activamente en la industria del venture capital en México, desde niveles junior hasta senior.
Contrario a lo que se piensa, sobre las barreras de entrada para las mujeres en el venture capital, Espinosa sugiere que una de las razones por las que aún es una industria con más hombres es porque es relativamente nueva en México, pero que se va avanzando hacia la equidad.
“Al ser una industria relativamente nueva en el país (15-20 años), los sueldos en el sector financiero tradicional (banca) solían ser más competitivos que en los fondos emergentes de VC, lo que dificultaba la atracción de talento femenino”, subrayó.
No obstante, actualmente se está trabajando desde las universidades para que las mujeres vean el capital privado como una opción de carrera viable desde el inicio y no sólo a los grandes corporativos como hace una década.
“Ya estamos empezando con programas en universidades... para que vean capital privado como una opción de carrera profesional”, dijo desde su trinchera como miembro de la comunidad Mujeres Invirtiendo, que agrupa más de 90 instituciones en venture capital, private equity, aceleradoras, incubadoras, family offices, inversionistas institucionales e inversionistas ángeles.
Esto es importante porque, como afirma Espinosa, la diversidad de género en los niveles de toma de decisiones no solo es una cuestión de equidad, sino un motor de rentabilidad y mejores retornos en el capital privado.
El objetivo final es normalizar la inversión mixta, entendiendo que los equipos diversos administran mejor el capital de terceros (pensionados, bancos, entre otros). Porque ella confía en que “juntos tomamos mejores decisiones y al tomar mejores decisiones, damos un mayor valor, que son los mayores retornos”.
El sesgo inconsciente de las emprendedoras
Espinosa considera que la falta de inversión de venture capital en startups fundadas por mujeres no se debe a que sólo hay hombres en los fondos, sino a un sesgo inconsciente de las emprendedoras.
Las emprendedoras tienden a no aplicar a fondos donde no ven a ninguna mujer en el equipo, por miedo a no encajar o no ser comprendidas. “Sienten que no van a hacer fit”, compartió Espinosa.
Y podrían tener razón. Patrick Kaper, research manager Endeavor México, fue consultado por El Cronista al respecto y aseguró que hay “diversos estudios sugieren que la diversidad en los equipos de inversión puede influir en las decisiones de financiamiento. Cuando los equipos que asignan capital son poco diversos, existe el riesgo de que ciertos perfiles o mercados estén subrepresentados en el proceso de evaluación”.
La inversionista asegura que mientras algunos fondos dicen que solo el 10% de sus proyectos son de mujeres, en fondos con enfoque de género o socias visibles, como Dux Capital, el flujo de emprendedoras llega al 36%.
Por eso, agregó Kaper, “aumentar la diversidad en los fondos puede ampliar las perspectivas sobre qué oportunidades se consideran atractivas para invertir”.
Aunado a esto, Espinosa ha observado una brecha en la narrativa al momento de recibir un pitch de una emprendedora mujer. “Mientras los hombres suelen presentarse queriendo conquistar el mundo con historias agresivas de crecimiento, muchas emprendedoras aún necesitan ser más arriesgadas en su visión a largo plazo”.















