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El sistema financiero global se encuentra en un punto de no retorno. Las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, calificando a la banca tradicional como un modelo “obsoleto”, no solo afectan a los mercados, sino que pusieron bajo los reflectores una transición que llevaba años gestándose en las sombras.

Sin embargo, lejos de un colapso repentino, lo que sucede en los mercados es una integración sin precedentes de los activos digitales en la estructura institucional.

Para Álvaro Vertiz, socio y country head de Dentons Global Advisors (DGA), la clave para entender este fenómeno no está en la ruptura, sino en la adaptación.

En entrevista con El Cronista sobre el estado actual del mercado, Vertiz fue enfático al señalar que el sistema no está muriendo, sino que se está redefiniendo bajo nuevas reglas.

“Yo no creo que el sistema financiero esté obsoleto, lo que sí creo es que está evolucionando, y dentro de esa evolución el sector cripto está tomando cada vez más seriedad y más fuerza”, afirmó.

El respaldo institucional: De la duda a los ETFs

Esta “seriedad” de la que habla Vertiz se traduce en cifras y nombres de peso. La llegada de gigantes como BlackRock al terreno de los activos digitales, mediante la creación de ETFs de Bitcoin y Ethereum, ha validado a las criptomonedas como una clase de activo legítima para los grandes capitales.

Esta transformación ya permite que los portafolios de inversión incluyan criptoactivos no solo por especulación, sino por la utilidad de tecnologías como los contratos inteligentes.

No obstante, esta apertura global genera una presión inmediata sobre países con regulaciones más rígidas.

En el caso de México, Vertiz advierte que el país se encuentra en una posición donde la actualización es obligatoria debido a la influencia de su principal socio comercial.

“Eventualmente México va a tener que evolucionar también. La posición del Banco de México alrededor de los criptoactivos tiene que empezar a cambiar, simplemente porque el resto del mundo se está abriendo a estas nuevas maneras de interpretar la realidad”, sentenció.

Las barreras en México: El costo de la cautela

Uno de los puntos más críticos señalados por el directivo de Dentons es la brecha que los reguladores mexicanos han mantenido entre la banca convencional y el ecosistema cripto.

Actualmente, el marco normativo impide que los bancos tradicionales participen activamente en la custodia o comercialización de estos activos, una limitante que Vertiz considera insostenible a largo plazo.

“Hoy, ningún banco tradicional en México, a mi entendimiento, puede vender o comprar cripto, custodiarlos, ofrecer préstamos respaldados por cripto o tarjetas vinculadas a estos activos”, explicó Vertiz, atribuyendo esta parálisis a las políticas actuales de Banxico.

Según el experto, este es precisamente el paradigma que debe romperse, especialmente cuando el entorno internacional ya está asimilando estas herramientas como parte de la normalidad financiera.

¿Quiénes ganarán en la nueva economía?

La transición hacia este nuevo marco digital dictará quiénes sobrevivirán en el tablero financiero. La desintermediación es una amenaza real para los actores que no logren aportar valor en un mundo donde el usuario ya tiene el control de su propia “bóveda” digital.

“Hoy no necesitas tener un banco para poder transaccionar en criptomonedas; puedes comprar y vender un Bitcoin o un Ripple directamente desde un wallet”, recordó el especialista, subrayando que los ganadores serán aquellos que se muevan con la agilidad necesaria para ofrecer servicios integrados.

Respecto a los miedos comunes sobre la seguridad y el anonimato, Vertiz desmitificó la idea de que el blockchain es un terreno sin ley.

“Uno de los grandes mitos alrededor de cripto es la trazabilidad. En gran medida, las criptomonedas sí son trazables en términos de entradas y salidas de los activos”, aclaró, añadiendo que los riesgos de ciberseguridad son un desafío compartido por todo el sistema, no solo por el sector cripto.

Finalmente, el mensaje para los reguladores y el público inversor es de pragmatismo. Las caídas de precios y la volatilidad son, para Vertiz, parte del aprendizaje de mercado y no un motivo para detener el progreso.

“No puedes tapar el sol con un dedo diciendo ‘no lo reconozco y no hago nada al respecto’, porque el futuro ya viene por ahí”, concluyó.