El uso de deepfakes y agentes de Inteligencia Artificial elevó la complejidad del fraude digital y presionó a bancos y fintechs a reforzar sus controles de identidad y cumplimiento, en un contexto de mayor escrutinio regulatorio rumbo a una eventual Ley Fintech 2.0, afirmó Íñigo Castillo, director para México y América Latina de Incode Technologies en entrevista exclusiva con El Cronista.
El directivo advirtió que la sofisticación tecnológica ya no sólo obliga a verificar quién es el usuario, sino a determinar si del otro lado de la transacción hay un humano o un agente de IA.
“Estamos llegando a un punto donde no nada más tienes que saber quién es la persona, sino si es humano o no”, señaló.
Presión regulatoria tras el caso FinCEN
El entorno global elevó la presión sobre los controles antilavado desde 2025, luego de que FinCEN emitiera comunicados que derivaron en el cierre de dos bancos y una casa de bolsa en México, en medio de tensiones geopolíticas.
Para Castillo, ese contexto impactó y obligó a los participantes del sistema financiero a robustecer sus procesos de cumplimiento.
En su opinión, la eventual Ley Fintech 2.0 deberá encontrar un equilibrio entre fortalecer la prevención de lavado de dinero y no frenar la innovación.
“¿Cómo haces una ley que proteja desde el punto de vista de cumplimiento y prevención de lavado de dinero sin que eso resulte en frenar los avances del ecosistema fintech?”, cuestionó.
Identidad digital como eje de confianza
Castillo sostuvo que la confianza se convirtió en el activo central del ecosistema digital.
Una fintech, explicó, no puede establecer una relación sólida con un usuario si no tiene certeza plena sobre su identidad.
“Nos dedicamos a crear confianza. Si no sabes quién está del otro lado, no puedes tener una transacción confiable”, dijo.
Incode basa su operación en tres frentes: prevención de fraude, apoyo en cumplimiento regulatorio y adquisición de clientes.
A decir del directivo, reforzar filtros no sólo implica bloquear operaciones sospechosas, sino permitir el acceso a usuarios legítimos.
“No sólo estamos parando a los malos; estamos trayendo a los buenos”, afirmó.
Digitalización ya no es opcional
El avance tecnológico convirtió la transformación digital en una decisión estratégica inaplazable para las empresas, añadió.
“Ya no es una decisión de sí o no; no puedes no participar del mundo digital”, advirtió.
En ese contexto, consideró que México tiene una oportunidad relevante para consolidarse como hub tecnológico, en línea con la estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de innovación y ciberseguridad.
La cercanía con Estados Unidos, la alineación regional y el talento mexicano pueden trasladar el nearshoring manufacturero hacia un nearshoring tecnológico enfocado en inteligencia artificial, data centers y eventualmente fabricación de chips, explicó.
El nuevo frente: agentes de IA
Hacia adelante, el mayor desafío será la velocidad con la que evoluciona el fraude apoyado en Inteligencia Artificial.
Las mismas herramientas que democratizan el acceso también pueden ser utilizadas para cometer ilícitos con mayor sofisticación.
Uno de los retos emergentes será identificar cuándo una transacción es realizada por un agente de IA y validar a nombre de quién opera.
“Estamos trabajando en tecnología relacionada con la verificación de identidad en el mundo de los agentes. Suena a ciencia ficción, pero está a la vuelta de la esquina”, concluyó.