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La banca mexicana frenó el flujo de crédito comercial hacia empresas y Pymes: a noviembre de 2025, el saldo se ubicó en MXN$ 434,670 millones, contra MXN$ 464,186 millones del mismo mes de 2024, de acuerdo con los datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
La caída de 9.79% anual real refleja un menor financiamiento al sector productivo y genera preocupación sobre la liquidez y el crecimiento de negocios en todo el país.
La reducción de MXN$ 29,516 millones en términos nominales indica que, en un año, la banca colocó menos créditos comerciales o que los pagos de créditos existentes superaron a los nuevos préstamos otorgados.
Esta caída es significativa y muestra un entorno más cauteloso por parte de bancos y negocios ante posibles riesgos económicos debido a la volatilidad que hay en el país.
Por ello, su comportamiento funciona como un termómetro del dinamismo económico: menos crédito disponible se traduce en menor inversión y crecimiento.
¿Qué es un crédito comercial?
El crédito comercial es un acuerdo financiero que permite a las empresas recibir bienes y servicios a cambio de una promesa de pago dentro de un plazo determinado.
Esta modalidad de financiamiento empresarial es especialmente valiosa para negocios en crecimiento, ya que facilita la gestión financiera y permite operar con mayor flexibilidad sin depender únicamente de préstamos bancarios tradicionales.
A diferencia de un préstamo bancario, el crédito comercial suele ser de corto plazo, no siempre requiere garantías y puede ofrecer descuentos por pagos anticipados.
Esta accesibilidad lo convierte en una opción atractiva, especialmente para empresas recién creadas que podrían tener dificultades para obtener financiamiento tradicional.
En Pymes, este crédito es esencial para cubrir nómina, proveedores, inventario o responder a imprevistos. También facilita inversiones estratégicas de largo plazo, como adquisición de maquinaria, apertura de nuevas sucursales o lanzamiento de productos, sin afectar la operación diaria.
Cuando el crédito comercial se reduce, como ocurrió en 2025, las empresas enfrentan un “apretón financiero”: deben ajustar planes de inversión, retrasar compras o negociar condiciones más estrictas con proveedores.
La situación subraya la importancia de mantener acceso a financiamiento para que las empresas puedan operar y crecer, incluso en entornos económicos más cautelosos.














