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La lectura de la Biblia de este lunes 1 de julio

Lectura de la profecía de Amós

Am 2, 6-10. 13-16

Esto dice el Señor:
"Por sus innumerables pecados
no perdonaré a Israel.
Porque venden al inocente por dinero,
y al pobre, por un par de sandalias.
Aplastan a los pobres contra el suelo
y sacan del camino a los humildes.
Padre e hijo acuden a la misma mujer,
profanando mi santo nombre.
Sobre ropas tomadas como prenda
se sientan a comer en sus santuarios
y se beben las multas de los pobres
en el templo de su Dios.

Cuando ustedes llegaron a esta tierra,
yo destruí a los amorreos;
eran altos como los cedros
y fuertes como las encinas;
destruí sus frutos por arriba,
y por abajo, sus raíces.
En cambio, a ustedes yo los saqué de Egipto
y los conduje por el desierto durante cuarenta años,
para darles en posesión la tierra de los amorreos.

Pues bien, ahora yo los aplastaré contra el suelo,
como la carreta tritura las espigas.
El más veloz no logrará escapar,
al más fuerte de nada le servirá su fuerza,
y ni el más valiente salvará su vida.
El arquero no resistirá,
no se librará el más ágil,
el jinete no se salvará,
el soldado más fuerte y valiente
huirá desnudo aquel día".

El capítulo de la Biblia para el lunes 1 de julio

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mt 8, 18-22

En aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente.

En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en donde reclinar la cabeza".

Otro discípulo le dijo: "Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos".

La palabra del papa Francisco para el lunes 1 de julio

El papa Francisco interpreta el pasaje bíblico de "no tener donde reclinar la cabeza" como una muestra de la pobreza absoluta de Jesús. Jesús renunció a toda seguridad y comodidad para llevar el mensaje del Reino de Dios a las personas necesitadas.

El papa destaca que Jesús nos enseña que nuestra misión como discípulos no puede ser estática, sino itinerante. El cristiano debe estar en movimiento, abierto a los horizontes más amplios y dispuesto a llevar el Evangelio a las periferias humanas y existenciales.

El papa también resalta la respuesta de Jesús a la petición de enterrar al padre. Jesús afirma la primacía del seguimiento y la proclamación del Reino de Dios, incluso por encima de las realidades más importantes, como la familia. La urgencia de comunicar el Evangelio requiere prontitud y disponibilidad, sin esperar ni retrasos.