México busca que su próxima infraestructura satelital vaya más allá de llevar Internet a las comunidades remotas, donde el propio gobierno federal estima que habitan unos 16 millones de mexicanos.
La propuesta contempla utilizar esta infraestructura como transporte para redes celulares, conectar escuelas y hospitales, y soportar servicios de telemedicina, protección civil e Internet de las cosas (IoT).
El Programa Espacial Mexicano 2026-2030 prevé adquirir un nuevo satélite de banda ancha e integrarlo con las redes terrestres gubernamentales.
Para las localidades con poca población, este transporte satelital podrá utilizarse también como respaldo de redes 5G y como enlace para sensores y dispositivos conectados. La estrategia supone además aumentar la capacidad satelital provista por el Estado de 641.6 MHz en 2026 a 864 MHz en 2030, un crecimiento de 34.7%.
Cuál es el objetivo
El objetivo no es sustituir las redes terrestres, sino complementar su alcance en lugares donde la dispersión poblacional, la orografía o la baja rentabilidad dificultan llevar fibra óptica o infraestructura móvil.
México espera elevar de 68.5% a 90% la proporción de población rural usuaria de Internet hacia 2030, es decir, 21.5 puntos porcentuales adicionales frente al indicador de 2024.
Un satélite todavía sin precio ni modelo operativo
El gobierno mexicano ya define algunos de los trabajos que espera encargar a la infraestructura espacial, pero todavía no permite dimensionar cuánto costará construir ese nuevo brazo de conectividad. Entre los puntos pendientes se encuentran:
- El costo económico definitivo del nuevo satélite.
- Su calendario de contratación.
- La órbita prevista para el nuevo equipo.
- El modelo de operación que tendrá el sistema.