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Un cimbronazo de último momento volvió a sacudir los cimientos de la familia real británica. El Rey Carlos III canceló el financiamiento de la vida de su hijo, el príncipe Harry, tras su ruptura con la Corona. La noticia fue confirmada mediante un nuevo libro que revela una dinámica familiar colapsada.

La obra revela que el monarca se hartó de las constantes solicitudes de dinero después de que el duque de Sussex abandonara sus funciones reales en marzo de 2020 para establecerse en California junto a Meghan Markle.

El libro “El legado Windsor”, escrito por el especialista en realeza Robert Jobson, documenta episodios hasta ahora desconocidos de la crisis familiar. Según la publicación, el príncipe Harry habría presionado a su padre para obtener recursos económicos que financiaran su nueva vida en Montecito, una comunidad exclusiva de Santa Bárbara donde reside actualmente.

La frase que marcó el punto de quiebre

La situación escaló hasta el punto en que Carlos III expresó su frustración ante su círculo íntimo. El monarca habría dejado claro su postura con una frase contundente que resume su cansancio ante las reiteradas peticiones de su hijo menor, estableciendo un límite definitivo en las relaciones económicas con el duque de Sussex.

Harry y Meghan Markle dejarán de recibir dinero del Rey Carlos III: "Yo no soy un banco".
Harry y Meghan Markle dejarán de recibir dinero del Rey Carlos III: "Yo no soy un banco".

Jobson documenta que el entonces príncipe Carlos compartió con sus allegados la expresión: “yo no soy un banco”, que sintetizaba su molestia. Tras lo que el libro describe como insultos y exigencias continuas por parte de Harry.

Inicialmente, las solicitudes económicas del duque se gestionaban directamente con su abuela, la reina Isabel II. Sin embargo, tras la formalización de su salida de la familia real, estas peticiones comenzaron a dirigirse al entonces príncipe de Gales, quien asumió la carga de resolver las demandas financieras de su hijo menor.

Una fuente cercana al príncipe Harry desmintió categóricamente la versión presentada en el libro, calificando el contenido como ficción. En sus propias memorias tituladas “En la sombra”, el duque no menciona haber exigido dinero a su padre, aunque sí expresa amargura por la falta de apoyo económico durante su transición fuera de la familia real.

Isabel II rechazó fórmulas intermedias

La difunta reina Isabel II estableció condiciones tajantes para la salida de Harry y Meghan de sus funciones oficiales. El monarca rechazó rotundamente la propuesta del duque de mantener un esquema híbrido que le permitiera conservar ciertos privilegios mientras desarrollaba actividades comerciales independientes en Estados Unidos.

La decisión fue clara y definitiva: permanencia total como miembro activo de la familia real o renuncia completa a todos los beneficios y obligaciones. Esta postura inamovible de Isabel II cerró cualquier posibilidad de un arreglo intermedio, obligando al príncipe Harry a asumir las consecuencias económicas de su decisión de establecerse fuera del Reino Unido junto a su esposa y sus hijos Archie y Lilibet.