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Al momento de comprar huevos, muchas personas creen que una yema de color amarillo intenso o anaranjado es sinónimo de mayor calidad. Otras, en cambio, desconfían cuando la tonalidad es más pálida y piensan que el producto tiene menos nutrientes o está en mal estado.

Sin embargo, los expertos aseguran que el color de la yema está relacionado principalmente con la alimentación de la gallina y no con la seguridad del alimento. De acuerdo con el Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), otros factores son mucho más importantes para determinar si un huevo es apto para el consumo.

Qué significa que un huevo tenga la yema muy amarilla o muy pálida: ¿Por qué algunas yemas son más claras?

El color de la yema depende, en gran medida, de la dieta que recibe la gallina. Los pigmentos naturales presentes en alimentos como el maíz amarillo, la alfalfa, algunas flores y otros vegetales ricos en carotenoides influyen directamente en la intensidad del color.

Los especialistas explican que una tonalidad más intensa o más clara no determina, por sí sola, la calidad, la frescura ni el valor nutricional del huevo.

Cuando la alimentación contiene una mayor cantidad de estos pigmentos, la yema suele adquirir un tono amarillo intenso o incluso anaranjado. En cambio, si la dieta tiene menor concentración de carotenoides, la yema será más clara.

Los especialistas aclaran que esta diferencia de color es completamente normal y no representa, por sí misma, un indicador de frescura, calidad o inocuidad. Por ello, encontrar una yema muy amarilla o muy pálida no significa que un huevo sea mejor o peor que otro.

¿Una yema más amarilla tiene más nutrientes?

Una de las creencias más extendidas es que las yemas de color intenso contienen más proteínas o vitaminas. Sin embargo, los expertos explican que el color, por sí solo, no determina el valor nutricional del huevo.

Los huevos siguen siendo una fuente importante de proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales, independientemente de que la yema sea más clara o más oscura.

El USDA señala que la calidad del huevo debe evaluarse considerando aspectos como su correcta conservación, el estado del cascarón y su manipulación segura, más que el color de la yema. En otras palabras, una yema pálida puede ofrecer el mismo aporte nutricional que una de color amarillo intenso si ambos huevos fueron producidos y almacenados adecuadamente.

¿Cómo saber si un huevo es seguro para consumir?

Más allá del color de la yema, los especialistas recomiendan verificar que el cascarón esté limpio, sin grietas ni roturas, ya que estas pueden facilitar el ingreso de bacterias. También aconsejan mantener los huevos refrigerados desde su compra hasta el momento de utilizarlos y cocinarlos completamente para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

El FSIS recuerda que los huevos deben conservarse a una temperatura adecuada y evitar permanecer por tiempo prolongado a temperatura ambiente, especialmente en climas cálidos.

Siguiendo estas medidas de almacenamiento y manipulación, el color de la yema pasa a un segundo plano: lo verdaderamente importante es garantizar que el producto se conserve correctamente y se prepare de forma segura antes de consumirlo.