Un hallazgo sin precedentes tiene entusiasmados a los arqueólogos en Israel. Se trata de una cueva prehistórica descubierta cerca de Fureidis, al sur de Haifa, está revolucionando la investigación sobre la evolución humana. El sitio permaneció sellado entre 400.000 y 250.000 años, conservando evidencias excepcionales de un periodo del que existen muy pocos registros.
Los arqueólogos consideran que el hallazgo tiene un valor científico extraordinario. “Hemos tenido la fortuna de excavar un yacimiento único de importancia mundial que se ha conservado intacto gracias a las excepcionales condiciones que existían aquí”, afirmó el profesor Ron Shimelmitz, informó Autoridad de Antigüedades de Israel, IAA, por sus siglas en inglés.
El investigador explicó que la cueva funciona como una auténtica cápsula del tiempo perteneciente al final del Paleolítico Inferior. Según destacó, corresponde a una etapa clave de la evolución humana, previa a la expansión de los neandertales y de los humanos modernos.
Un sitio que puede cambiar lo que se sabe sobre la evolución humana
Las excavaciones son dirigidas por especialistas de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad de Haifa. El objetivo es reconstruir cómo vivían los grupos humanos de aquella época y comprender los cambios tecnológicos y sociales que marcaron su evolución.
De acuerdo con los investigadores, durante ese periodo comenzaron a consolidarse formas de vida más complejas. Los grupos humanos permanecían más tiempo en un mismo lugar, utilizaban el fuego de manera intensiva y desarrollaban una cooperación social cada vez mayor.
El profesor Shimelmitz sostiene que esos cambios fueron las “semillas” de los comportamientos que posteriormente caracterizaron tanto a los neandertales como a los humanos modernos, incluyendo la transmisión de conocimientos y la organización en comunidades más amplias.
Herramientas, animales y pistas de un mundo desaparecido
La excavación está sacando a la luz una amplia colección de herramientas de sílex fabricadas con técnicas avanzadas para la época. Entre ellas aparecen pequeñas hachas de mano, raspadores y hojas utilizadas por los antiguos habitantes de la cueva.
También fueron encontrados restos de ciervos, gacelas y antiguos caballos, además de evidencias de la presencia de agua. Estos elementos indican que el lugar ofrecía condiciones ideales para grupos de cazadores-recolectores hace cientos de miles de años.
El doctor Kobi Vardi destacó que resulta muy poco común encontrar un yacimiento con un estado de conservación tan extraordinario. Según explicó, todos los especialistas que lo visitan quedan impresionados por la cantidad y calidad de la información preservada.
Debido a su relevancia internacional, la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad de Haifa impulsan un amplio programa de investigación. Una vez concluidos los estudios, esperan abrir la cueva al público para acercar este patrimonio prehistórico a investigadores, estudiantes y visitantes.