

Una mariposa aletea en Washington y se produce un tsunami en los corrales ganaderos de Sinaloa. Hace dos semanas se lanzó la nueva (y ya polémica) pirámide nutricional del gobierno de Donald Trump y se convirtió en la noticia del año para Sukarne, la empresa fundada por Jesús Vizcarra en Culiacán.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos que lidera Robert Kennedy Jr., anunció el regreso triunfal de las carnes rojas como uno de los alimentos más recomendados por su equipo de nutricionistas.
Pero, esta que podría ser un triunfo para los grandes productores de Estados Unidos --como Cargill, Tyson Foods, National Beef o el gigante global brasileño JBS-- se ha convertido en un problema para el mercado de ese país.
“Estas nuevas políticas se implementan en un entorno donde la capacidad productiva interna en ese país está limitada tanto por la caída del inventario ganadero como por la falta de mano de obra calificada en ranchos, corrales de engorda y plantas procesadoras”, me explica Juan Carlos Anaya, director general en Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). Esa mano de obra es, en su mayoría, migrantes que están siendo acorralados por la brutal política que impone ICE.
Esa mano de obra migrante es, fundamentalmente, mexicana y los empresarios saben que no es sustituible ni en el corto ni el mediano plazo porque se trata de personal calificado, con mucha experiencia en este sector que difícilmente se logre sustituir por personal local, incluso con sueldos más altos.
“Desde nuestra empresa subrayamos que las políticas de redadas, detenciones y deportaciones generan una disrupción directa en la producción, reducen la productividad y elevan los costos, obligando a Estados Unidos a importar más carne en lugar de fortalecer su producción interna”, agrega Anaya. Y hay un elemento extra. Parte del déficit de ganado se debe al cierre de la frontera con México a causa del gusano barrenador lo que ha dejado un déficit de más de 1.067 millones de cabezas que no se engordaron en los últimos meses.
Se estima que para alimentar al mercado estadounidense se deberán importar este año unos 2.5 millones de toneladas de carne, lo que lo convierte en el segundo mayor comprador del mundo detrás de China.
Y una gran tajada de esa oportunidad se recibe directamente en los corrales de SuKarne, el mayor productor y exportador de carne de México. Llega, además, en el mejor momento para poner paños fríos a la crisis y pérdidas que está generando el gusano barrenador en la exportación de carne.
El año pasado, México exportó 292,000 toneladas de carne, lo que representó un aumento de 7.2% versus 2024. De este volumen, el 90.3% tuvo como destino Estados Unidos y solo 4% Canadá. Y en este negocio hubo un gran ganador: Sukarne exportó 49.6% de carne (144.8 mil toneladas).
Y este año se estima que la empresa de los Vizcarra crezca hasta exportar 50% de la carne que compre Estados Unidos a México, mientras se mantiene además como el líder en la producción nacional, con una participación que se ubicará entre 20% y 23%.
El slogan ya no solo deberá ser Make America Healthy Again, sino Make Sinaloa Healthy too.
















