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Un equipo de científicos del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf (HZDR) de Alemania y de la Universidad de Granada identificó bacterias capaces de transformar el uranio disuelto en agua en un compuesto mineral mucho más estable.

El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, podría abrir nuevas posibilidades para la descontaminación de aguas afectadas por la minería.

Una mina soviética como escenario del hallazgo

El estudio se realizó con agua de la antigua mina Wismut GmbH Schlema-Alberoda, ubicada en el este de Alemania. Durante la Guerra Fría fue una de las mayores explotaciones de uranio del mundo, destinada al programa nuclear de la antigua Unión Soviética.

Descubren bacterias que transforman el uranio radiactivo en un mineral estableFuente: ShutterstockShutterstock

Tras su cierre en 1990, la mina comenzó a inundarse de forma progresiva, y desde entonces su agua requiere tratamiento continuo para evitar que los contaminantes lleguen al medio natural.

A pesar de las condiciones extremas —gran profundidad, poco oxígeno y presencia de metales pesados—, allí sobrevive una comunidad de microorganismos adaptada a ese entorno hostil. Esa capacidad de adaptación fue lo que llamó la atención de los investigadores.

Para estudiar su comportamiento, el equipo recreó en laboratorio condiciones similares a las de unos 2,000 metros de profundidad dentro de la mina y añadió glicerol, un compuesto que sirve como fuente de carbono y energía para muchos microorganismos. Fue entonces cuando las bacterias comenzaron a modificar químicamente el uranio disuelto.

Microscopía de bacteriasFuente: ShutterstockShutterstock

Un proceso lento que inmoviliza el uranio

Las bacterias llevaron al uranio a un estado poco habitual, conocido como uranio pentavalente (U(V)), que normalmente es muy inestable. Sin embargo, la actividad bacteriana logró mantenerlo el tiempo suficiente para que reaccionara con hierro y oxígeno, formando un mineral llamado FeU(V)O₄, mucho más estable y menos móvil que el uranio disuelto.

Los experimentos se extendieron durante 130 días. Con el paso del tiempo, el agua —inicialmente amarillenta por el uranio disuelto— se volvió más transparente, mientras se formaba un precipitado negro en el fondo de los recipientes. Los análisis mostraron que solo quedaba disuelto alrededor del 5 % del uranio inicial, es decir, que un 95 % había sido inmovilizado por la acción bacteriana.

Imágenes de microscopía confirmaron además que numerosas nanopartículas de uranio se acumulaban alrededor de las membranas de las bacterias, lo que indica su participación directa en la formación del nuevo mineral.

Los investigadores señalan que este mecanismo podría integrarse en el futuro junto a otras tecnologías de descontaminación, aunque cada sitio contaminado presenta condiciones distintas que deberán evaluarse por separado.