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Durante décadas, los mapas situaban a la Isla Bermeja a más de 100 kilómetros de la punta noroeste de la Península de Yucatán. Sin embargo, investigaciones recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirmaron que nunca existió y que su presencia se debió a un error cartográfico.

De haber sido real, habría extendido la zona marítima bajo jurisdicción de México, con un impacto directo en los acuerdos del Tratado Clinton-Zedillo, firmado entre México y Estados Unidos para delimitar las fronteras en el Golfo de México.

La isla apareció en mapas oficiales hasta 1946, pero estudios de la Secretaría de Marina en 1977 y 1997 no encontraron rastros de ella. Fuente: Wikimedia

Qué es la Isla Bermeja y cómo comenzaron los rumores de su existencia

Las primeras menciones de la Isla Bermeja se remontan al siglo XVI. Según historiadores, uno de los registros más antiguos aparece en la cartografía portuguesa, específicamente en un mapa elaborado por Gaspar Viegas en 1535. Más tarde, en 1544, también habría sido incluida en un mapa atribuido a Sebastián Caboto.

Estas referencias despertaron interés y llevaron a que, durante años, la isla fuera mencionada en libros y cartas de navegación, pese a que nunca pudo comprobarse su existencia física.

Años después, México comenzó a vincularla con sus límites marítimos en el Golfo de México, ya que, de haber existido, podría haber ampliado su zona económica exclusiva (ZEE) y, con ello, sus derechos sobre recursos naturales como petróleo y gas. Por este motivo, pese a no haber sido localizada nunca, la isla continuó apareciendo en mapas oficiales y tratados internacionales.

En otras palabras, la isla dejó de ser un simple misterio cartográfico para convertirse en un tema estratégico: su posible existencia —o confirmación de que nunca estuvo allí— impactaba directamente en los derechos de México sobre extensas áreas del Golfo de México.

Las primeras referencias a la Isla Bermeja datan del siglo XVI, en mapas de Portugal y de exploradores como Gaspar Viegas (1535) y Sebastián Caboto (1544). Fuente: Microsoft IA.

¿Por qué desapareció de los mapas oficiales?

Según los registros oficiales, la presencia cartográfica de la Isla Bermeja se mantuvo hasta 1946 en mapas y publicaciones gubernamentales. Sin embargo, a finales de la década de 1990, cuando México negociaba con Estados Unidos la delimitación de la frontera marítima, la isla desapareció de la cartografía oficial.

En 1977, la Secretaría de Marina de México envió un buque para corroborar su existencia. El almirante a cargo del navío informó que no encontraron nada. La inspección, realizada el 5 de septiembre de ese año, abarcó la ubicación teórica de la isla y se efectuó mediante un patrón de búsqueda de 322,5 millas náuticas cuadradas con barrido hidroacústico.

Posteriormente, en 1997, la Secretaría de Marina repitió la verificación con un buque oceanográfico, obteniendo el mismo resultado: la isla no fue localizada en el área asignada.​

Dinamitada por la CIA o hundida por un maremoto: las teorías conspirativas que existen detrás de la existencia de la Isla Bermeja

Si bien los teóricos coinciden en que la isla jamás existió y que se trató únicamente de un error cartográfico, surgieron teorías conspirativas que podrían explicar por qué nunca se hallaron pruebas de su presencia. Las más conocidas son:

  • Ciertos políticos de México instalaron en la opinión pública que la isla fue hundida por un maremoto, ya que se trataba de un banco de arena o arrecife coralino.
  • Abelardo Escobar Prieto, secretario de Reforma Agraria de México, explicó que el derretimiento de los casquetes polares debido por el calentamiento global había provocado un aumento en el nivel del mar, lo que ocasionó que la isla quedara sumergida.
  • Según el diputado Elías Cárdenas la isla fue dinamitada por la CIA para que Estados Unidos tuviera ventaja en los Hoyos de Dona.