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El Metro de la Ciudad de México inició 2026 con un cambio profundo en su estrategia de convivencia dentro de estaciones y vagones.
Más allá de ajustes técnicos o de operación, el Sistema de Transporte Colectivo decidió poner el foco en los hábitos de los usuarios, convencido de que muchas de las situaciones de riesgo que se repiten a diario tienen origen en conductas normalizadas con el paso del tiempo.
Así, prácticas como correr para alcanzar el tren, sentarse en el piso o llevar mochilas de manera inadecuada ya no son vistas como simples descuidos, sino como factores que afectan la seguridad y la movilidad de millones de pasajeros.

Conductas cotidianas que el Metro CDMX quiere erradicar en 2026
El endurecimiento de las reglas de convivencia apunta a eliminar comportamientos que, aunque frecuentes, generan caos en los momentos de mayor afluencia. Correr en los pasillos y andenes, por ejemplo, incrementa el riesgo de caídas y empujones, especialmente en estaciones con alto flujo de usuarios.
Sentarse en el piso de los vagones o de las estaciones es otra práctica que el Metro busca desterrar. Estas zonas están diseñadas como espacios de circulación constante y obstruirlas puede provocar accidentes, retrasos y situaciones de tensión entre pasajeros. El mensaje oficial es claro: la seguridad no depende solo del sistema, sino también de quienes lo utilizan a diario.
Mochila al frente: la recomendación que impacta en la movilidad y la seguridad
Uno de los cambios más visibles de las campañas de 2026 tiene que ver con el uso de mochilas dentro de los trenes. En horarios pico, llevarlas en la espalda reduce el espacio disponible, dificulta el desplazamiento y aumenta el contacto físico entre usuarios.
Por este motivo, el Metro recomienda portar la mochila al frente del cuerpo al ingresar al vagón. Además de facilitar la movilidad, esta medida permite tener mayor control sobre las pertenencias personales, reduciendo robos y extravíos.

Caminar con calma: el llamado del Metro para transformar los traslados diarios
Otra de las campañas pone el foco en desalentar la urgencia extrema dentro de las instalaciones. Correr para alcanzar el tren o desplazarse a gran velocidad por escaleras y pasillos no solo pone en riesgo a quien lo hace, sino también al resto de los pasajeros.
Desde el STC insisten en que caminar con cuidado y respetar los flujos de circulación es clave para lograr un Metro más ordenado y eficiente. La propuesta apunta a un cambio cultural: entender que llegar unos segundos antes no compensa el riesgo de un accidente y que la convivencia es parte central del funcionamiento del transporte público.














