

En un movimiento que marca un nuevo capítulo en la construcción del Tren Maya, Claudia Sheinbaum oficializó la expropiación de hectáreas del ejido Yaxché.
La decisión, publicada en el Diario Oficial de la Federación el mes pasado, establece una indemnización de 7,363.72 pesos para los propietarios afectados y busca acelerar las obras del Tramo 4 que unirá Izamal con Cancún.
El decreto no solo avanza sobre terrenos ejidales, sino que también reorganiza por completo la estructura administrativa del megaproyecto: extingue FONATUR Tren Maya y transfiere la operación a manos de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Con más de 3,000 kilómetros de vías proyectadas y un inicio de operaciones previsto para 2026, el gobierno federal apuesta a convertir este corredor ferroviario en la columna vertebral del desarrollo económico del sureste.

Ejido Yaxché: el territorio en el centro de la controversia
Las hectáreas que pasarán a manos del Estado se encuentran en el ejido Yaxché, perteneciente al municipio de Dzitás en Yucatán. Estas tierras fueron clasificadas como terrenos de temporal de uso común, lo que implica que tradicionalmente fueron utilizadas para actividades agrícolas dependientes de las lluvias estacionales.
La administración de estos predios quedará bajo responsabilidad de la empresa estatal Tren Maya, S.A. de C.V., entidad que se encargará de gestionar tanto la adquisición como el desarrollo de las obras complementarias necesarias para el funcionamiento óptimo del sistema ferroviario en esta zona estratégica del país.
Más de 7,000 pesos: la cifra que recibirá cada afectado
El Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin) estableció una compensación de 7,363.72 pesos como indemnización para los propietarios de las tierras expropiadas. Esta cantidad refleja, según las autoridades, el valor comercial actual de la superficie afectada por el proyecto.
El marco legal que respalda esta acción gubernamental se fundamenta en los artículos 27 y 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en disposiciones específicas de la Ley Agraria, que permiten la expropiación cuando existe una causa de utilidad pública comprobada.
Transformación administrativa: Sedena toma el control del proyecto
Un cambio significativo en la estructura operativa del Tren Maya acompaña esta decisión de expropiación. El decreto contempla la extinción de FONATUR Tren Maya, S.A. de C.V. y la transferencia completa de sus derechos y obligaciones hacia Tren Maya, S.A. de C.V., ahora bajo la coordinación directa de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Esta reorganización administrativa tiene como objetivo centralizar la gestión de más de 3,000 kilómetros de vías férreas proyectadas, optimizando los recursos y asegurando una mayor eficiencia en la ejecución del proyecto. La intervención militar en la coordinación del megaproyecto busca garantizar el cumplimiento de los plazos establecidos y una administración más efectiva del sistema de transporte.

Desarrollo regional: la visión detrás de la infraestructura
Más allá de la conectividad ferroviaria, el proyecto contempla un funcionamiento integral para 2026 que incluye horarios sincronizados con vuelos comerciales, un sistema centralizado de venta de boletos y orientación permanente al usuario.
Esta visión busca consolidar un sistema intermodal moderno que impulse tres objetivos fundamentales: el fortalecimiento de la economía local, la mejora sustancial en la calidad del transporte público y el estímulo a la inversión en infraestructura regional.
El Tren Maya se posiciona así como un eje vertebrador del desarrollo sostenible en el sureste mexicano, con el propósito declarado de mejorar la movilidad de personas y mercancías, contribuyendo a elevar la calidad de vida de la población mediante un sistema de transporte más accesible y eficiente para las comunidades de la región.














