La presidenta Claudia Sheinbaum logró un acuerdo sin precedentes con Coca-Cola que transformará el sabor de sus bebidas en México. La empresa se comprometió a reducir 30% el contenido de azúcar en sus refrescos como parte de una estrategia nacional contra la obesidad y diabetes.
El anuncio representa un hito en las políticas de salud pública del país, donde el consumo de bebidas azucaradas es uno de los más altos del mundo.
México enfrenta una crisis sanitaria por enfermedades relacionadas con el sobrepeso. Según datos oficiales, siete de cada diez adultos mexicanos padecen sobrepeso u obesidad, mientras que la diabetes se ha convertido en la tercera causa de muerte en el país. El consumo promedio de refrescos alcanza los 163 litros por persona al año, una cifra alarmante que motivó la acción gubernamental.
Cuáles serán los principales cambios de Coca-Cola en México
La reformulación de las bebidas se implementará de manera progresiva durante los próximos tres años. Coca-Cola iniciará con una reducción del 10% en 2025, continuará con otro 10% en 2026, y completará el 30% restante en 2027. Esta estrategia busca adaptar el paladar de los consumidores sin generar un rechazo abrupto al nuevo sabor.
El acuerdo no se limita a Coca-Cola, sino que otras empresas del sector de bebidas, incluyendo PepsiCo y fabricantes nacionales, se sumaron al compromiso voluntario tras las negociaciones con el gobierno federal. La medida podría afectar a más de 200 productos diferentes en el mercado mexicano, desde refrescos de cola hasta bebidas saborizadas.
Coca-Cola cambiará su fórmula para ser consumida en México
Los cambios no se limitarán al contenido de azúcar. Las empresas también trabajarán en reducir sodio y aumentar la presencia de edulcorantes naturales en sus fórmulas. Sheinbaum enfatizó que el objetivo es “proteger la salud de los mexicanos sin prohibir, sino transformando la oferta disponible en el mercado”.
La industria de gaseosas genera más de 700,000 empleos directos e indirectos en México, lo que explica el enfoque de negociación en lugar de imposición. El gobierno busca equilibrar los objetivos de salud pública con la preservación del sector productivo, evitando medidas que pudieran afectar la economía nacional.
Organizaciones de salud pública celebraron el acuerdo como un paso importante, aunque algunos expertos cuestionan si la reducción del 30% será suficiente. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de azúcares libres no supere el 10% de la ingesta calórica diaria, un objetivo que requeriría recortes aún mayores.
El pacto con Coca-Cola podría servir como modelo para otros países latinoamericanos que enfrentan problemas similares de obesidad. Chile y Perú ya han expresado interés en conocer los detalles del acuerdo mexicano para replicar estrategias similares en sus territorios, marcando un posible cambio regional en la industria de bebidas azucaradas.