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México se encamina hacia uno de los cambios más importantes de su historia laboral reciente: la reducción de la jornada de trabajo, que pasará de 48 a 40 horas semanales. Se trata de una reforma al Artículo 123 Constitucional, que establece una jornada máxima de 40 horas para garantizar este derecho a las y los trabajadores.

Sin embargo, este cambio no se traduce automáticamente en dos días de descanso fijos para todos. La jornada diaria será de máximo 8 horas, y solo si se trabaja ese tiempo completo, la semana laboral será de 5 días, con al menos 1 día de descanso garantizado.

Qué dice la Constitución sobre los días de descanso

Antes de esta reforma, la jornada laboral se entendía de forma indirecta: se establecían 8 horas diarias y un día de descanso por cada seis trabajados, lo que daba como resultado una semana de 48 horas.

Según la Constitución, los trabajadores no tienen garantizados dos días de descanso por semana.
Según la Constitución, los trabajadores no tienen garantizados dos días de descanso por semana.Freepik

Con la reducción de la jornada, se establece de manera clara en la Constitución una jornada máxima de 40 horas semanales, eliminando interpretaciones y brindando mayor certeza a los trabajadores. Esta medida abre la posibilidad de esquemas laborales más flexibles, acordados entre trabajadores y empleadores, que incluso pueden permitir más días de descanso, aunque esto no queda establecido como una garantía general para todos los casos.

Cómo será la implementación de esta reforma

El cambio no será inmediato. En 2026 habrá un periodo de transición para que empresas y unidades económicas ajusten su organización laboral. La reducción de la jornada iniciará en 2027 y se aplicará de forma gradual hasta 2030, conforme a recomendaciones internacionales como el Convenio 116 de la OIT.

La jornada se reducirá dos horas por año:

  • en 2027 será de 46 horas semanales
  • en 2028, de 44
  • en 2029, de 42
  • en 2030 se alcanzarán las 40 horas semanales, con cada ajuste vigente a partir del 1° de enero de cada año.

Esta reforma no implica ninguna reducción de salarios, prestaciones u otros derechos laborales. Se mantienen la jornada máxima diaria de 8 horas, el pago de horas extra, la prima dominical, el pago en días festivos, la regulación del tiempo de comida y las vacaciones.

Al tratarse de una modificación constitucional, la jornada de 40 horas será obligatoria para todos los centros de trabajo a partir de 2030. Se estima que más de 13 millones de mexicanas y mexicanos se beneficiarán con este cambio.