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Mujeres tech que abren caminos

El fomento a la innovación y la creatividad femenina en el mundo tecnológico avanza de la mano de sus protagonistas. Emprendedoras y desafiantes, los casos que rompen las barreras y estadísticas.

La incursión en el mundo tecnológico suele verse como un terreno en el que predomina el género masculino. En donde las mujeres rara vez tienen la posibilidad de sobresalir. Este debate, que parecería arcaico en el panorama actual, aún hoy se encuentra vigente en el epicentro del mundo tech, Silicon Valley.
Sin embargo, y pese a los prejuicios, las mujeres se animan cada vez más a incursionar en él. Numerosas referentes locales ya vivieron esa experiencia de cómo es abrirse camino en esta carrera, y qué se necesita para lograrlo.
Una referencia es Girls In Tech, una organización que nació en 2007 en Silicon Valley, con el objetivo de disminuir la brecha de género en el mundo de la tecnología. Su crecimiento fue exponencial. Actualmente, la organización está presente en más de 60 ciudades alrededor del mundo, entre ellas Nueva York, Londres, Tel Aviv, Lagos, San Pablo y Buenos Aires.
La sede Argentina está hace un año y medio. Sofía Contreras, es su actual Managing Director, y desde hace tiempo notó que en la industria existe un escaso número de mujeres, en todas las actividades relacionadas a ingeniería y desarrollo de software. "El click lo hice cuando comencé a trabajar en el ambiente emprendedor. Cuando entras a una charla, taller o hackathon el 90% de los asistentes y speakers son hombres. Comencé a investigar si era algo que se estaba replicando a escala global, hablé con distintas organizaciones de Estados Unidos, Europa y de esta manera llegué a Girls in Tech. Luego de unas entrevistas me ofrecieron armar el capítulo local", cuenta.
Éste está integrado por seis mujeres provenientes de distintas áreas vinculadas al desarrollo de software. Su objetivo es potenciar y promover el crecimiento, éxito y liderazgo de jóvenes y mujeres en tecnología y emprendedorismo. "El primer programa que realizamos fue la primera versión del hackatón Girls In Tech. Bajo el lema ´Programando un Mundo Mejor´ esta iniciativa, dirigida a jóvenes de 14 a 17 años, buscó inspirar a la nueva generación de emprendedoras tecnológicas con impacto social", dice Contreras.
A la convocatoria, libre y gratuita, se postularon 70 candidatas, de las cuales quedaron 24 estudiantes provenientes de ocho instituciones educativas de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires.
Durante cuatro encuentros intensivos, que incluyeron talleres, workshops, charlas y mentoría permanente, utilizando App Inventor, del MIT, trabajaron en equipos junto a ocho mentores para imaginar, diseñar y desarrollar aplicaciones para teléfonos móviles que resuelvan un problema real en la comunidad de las participantes. "De esta manera mostramos cómo es y cuál es el impacto real de trabajar en tecnología, al mismo tiempo que señalamos otra forma de aprender: las chicas dan sus primeros pasos en programación con un proyecto, con un objetivo en mente que ellas mismas eligen", añade Contreras.
En esa experiencia fue mentora Maren Lau, actual Chief Marketing Officer de IMS, compañía que representa a Twitter y LinkedIn en la Argentina. Dentro de su trayectoria laboral figuran empresas como American Express en Nueva York, y la dirección de Hill & knowlton en esa ciudad. "El poder de comunicación es muy importante, y hay que saber manejarlo. Cuando llegué al país hace ocho años, observé que era una industria netamente masculina, aunque no por falta de talento. En 2008 era un rubro que estaba en pleno crecimiento y fue una época en que muchos emprendedores estaban buscando financiamiento. Yo comencé como consultora", recuerda.
Según su visión, la inserción de mujeres en tecnología es uno de los principales debates que se dan hoy en Silicon Valley. "Todo el mundo habla de por qué no hay más mujeres. Parte de eso es que no hay tantas en desarrollo de software ni en Ingeniería. Desde la educación lo tenemos que fomentar, y también, entender que hay muchas maneras de participar desde el lado de las finanzas, marketing o soporte. Yo no soy ingeniera, ingresé por el lado de marketing y la comunicación", destaca.
Quien sí apostó por la ingeniería fue Nadia Soledad Cavalleri. Es ingeniera en Sistemas de Información por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y, además, licenciada en Psicología por la UADE. Está certificada en Rational Functional Tester y fue jueza sudamericana del Mundial de Testing 2014. Hoy trabaja en Baufest, desde hace más de nueve años y recientemente presentó un sistema de mejora continua en la 14° conferencia internacional sobre Testing y Calidad del Software, en sistemas embebidos (Qa & Test 2015- Bilbao, España). "Cuando era chica tenía barbies, muñecos, cosas que te compran por ser chica, pero a mí me interesaba armar y desarmar cosas. A los 10 años tuve mi primera computadora, aunque no soy una nativa digital", aclara. "Creo que la mujer no tiene que dejar su lado femenino, ya que le aporta un pensamiento más detallista que el hombre. La mujer es más sensible, luchadora, empática. Y el trabajar en equipo en estas disciplinas es un factor muy valorable. No hay que dejarse llevar por actitudes machistas", recomienda.

Camino propio

María Celeste Medina, estudiante de Ingeniería en Sistemas de la UTN y co-fundadora de Ada IT, este año ganó el premio Change Agent ABIE Award, otorgado por el Anita Borg Institute of Technology, entidad referente a nivel mundial en la temática de mujer en tecnología, con sede en Estados Unidos. Dicho premio se otorga a mujeres destacadas del ámbito internacional.
Además, Medina acaba de ser seleccionada por el bureau de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos, y Meridian International Center para el programa de intercambio, que se hace por primera vez, para emprendedores de todo América latina, denominado Young Leaders of América Initiative.
La emprendedora cuenta que llegó a la tecnología gracias a su mamá, una analista en Sistemas que le facilitó el contacto con una PC desde muy pequeña. "A los 10 años ya hacía páginas web, y cuando todavía no existía Window 95 utilizaba D.O.S. para poner mis juegos a través de comandos", afirma. Fue recién en 2013 que se animó a fundar Ada It, una empresa que fomenta el desarrollo y testing de software, así como de staffing y recruiting de perfiles. La empresa está enfocada en la inserción laboral de las mujeres en la tecnología. Y fue con ella que en 2013 concursaron en la competencia "Desafiate", organizada por la Dirección General de Políticas de Juventud (BA Joven), Buenos Aires Emprende, el Distrito de Diseño, y el Centro de Entreprenership del IAE, y desarrollado por Socialab, y ganaron Naves. "Buscamos cerrar la brecha que existe en el campo de la tecnología. Trabajamos con programadoras por proyectos, y en lo que son las posiciones junior nos gusta contar con mujeres que fueron capacitadas por ONGs, o que no tienen una educación formal. Queremos incluir a estas personas, y darles oportunidades", sostiene.
Además, destaca que es habitual escuchar comentarios machistas, y observa pocas oportunidades laborales para su cogenero. "Para crear soluciones que impacten en todo el mundo, hay muy pocas mujeres que aporten sus ideas. Es muy raro ver equipos tecnológicos que sean interdisciplinarios. Y la mujer le puede imprimir sensibilidad y conocimiento. También comencé Ada porque en la Argentina la mayoría de las mujeres tienen trabajo discontinuo, informal y de bajo ingreso", advierte.
Otra que impulsa la inserción femenina es Yamila García, directora de Chicas Poderosas, una entidad que busca reunir comunicadoras, programadoras, diseñadoras con el objetivo de innovar en las formas de comunicación. A seis meses de haberse fundado, ya reúne a más de 450 profesionales. "Hoy es sumamente necesario poder unir la comunicación con nuevos medios. Nos reunimos para contar experiencias e intercambiar conocimiento. Algunas entienden más de marketing, gráfica, diseño y lo intentamos fusionar para aprender lo más posible. Ahora estamos trabajando en realidad virtual", detalla García. "La idea es poder capacitarlas dentro de su ámbito, y que puedan llevar ese conocimiento al trabajo. Tratamos de aprender todo aquello que no se enseña en las universidades, y contribuir a que sean líderes en su campo, o que puedan realizar su propio emprendimiento", señala.
García dice que lo fundamental es ser participes del cambio. "No hay que quedarse a esperar que llegué el conocimiento. Hay muchos talleres online, hay que meterse y participar en las comunidades, para intercambiar conocimiento y diálogo dentro de lo que a cada uno le interesa. Hay que ser autodidacta", concluye.