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“Recuerden mirar hacia las estrellas y no hacia sus pies”. La frase, que hoy adorna miles de perfiles en redes sociales y paredes de redacciones, no era para Stephen Hawking un simple eslogan de autoayuda. Era una declaración de principios.

Para el científico británico, cuya mente navegó por los confines del espacio mientras su cuerpo permanecía anclado a una silla de ruedas, la curiosidad no era una opción, sino la esencia misma de lo que nos hace humanos.

En un mundo saturado de respuestas inmediatas, el legado de Hawking invita a recuperar esa “curiosidad infantil” que el periodismo y la escritura creativa necesitan para sobrevivir: la capacidad de asombrarse ante lo que otros dan por sentado.

“El Gran Diseño” de Hawking: ¿Dios fue necesario?

Uno de los puntos de mayor fricción en su carrera ocurrió en 2010, con la publicación de su libro El gran diseño (The Grand Design). Allí, junto a Leonard Mlodinow, Hawking lanzó una bomba dialéctica que sacudió los cimientos de la teología contemporánea: “No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y darle inicio al Universo”.

¿En qué se basaba para semejante afirmación? Para Hawking, la clave reside en la gravedad. Según sus investigaciones en cosmología teórica, debido a la existencia de leyes como la gravedad, el Universo puede y debe crearse de la nada de forma espontánea.

La creación espontánea y la Teoría M

A diferencia de sus obras anteriores, donde dejaba un margen poético para un “creador”, en sus últimos años Hawking se apoyó en la Teoría M. Esta teoría sugiere que no existe un solo universo, sino un “multiverso” de posibilidades.

(AFP).

Si hay infinitas variantes, que existan las condiciones precisas para la vida humana no es un milagro divino, sino una consecuencia estadística inevitable de las leyes físicas.

Mirar las estrellas: una lección para quienes escriben y crean

Para el público que se dedica al arte de la escritura, la recomendación de Hawking de “mirar hacia arriba” tiene una lectura profunda sobre la perspectiva. El astrofísico argumentaba que entender la inmensidad del cosmos ayuda a redimensionar nuestros problemas cotidianos.

  • La escala de tiempo: mientras lidiamos con el deadline del día, Hawking nos recordaba que el tiempo comenzó con el Big Bang y que somos un parpadeo en la historia cósmica.
  • La búsqueda de sentido: para él, la escritura y la ciencia comparten un objetivo: intentar darle sentido a lo que vemos. Escribir es, en última instancia, una forma de investigar el universo personal y colectivo.

Ciencia vs. fe: un debate que sigue abierto

Las afirmaciones de Hawking no pasaron desapercibidas en Argentina, un país con una fuerte tradición religiosa, pero también con una comunidad científica de vanguardia. Su postura generó debates con líderes religiosos y filósofos que argumentan que, si bien la ciencia explica el cómo funciona el universo, la religión intenta responder al porqué.

Sin embargo, para Hawking, el “por qué” era una pregunta mal formulada. Al demostrar que el tiempo es una dimensión que surgió con el Big Bang, sostenía que no hubo un “antes” donde un creador pudiera haber existido.

Stephen Hawking: el hombre que sobrevivió a sus propios diagnósticos

Nacido en Oxford en 1942 (curiosamente, en el 300° aniversario de la muerte de Galileo), Hawking fue diagnosticado con ELA a los 21 años. Los médicos le dieron apenas dos años de vida. Contra todo pronóstico, vivió 55 años más, convirtiéndose en el divulgador científico más importante desde Albert Einstein.

Stephen Hawking convirtió su experiencia personal en un mensaje de esperanza que sigue inspirando a millones de personas.Shutterstock

Desde sus trabajos sobre la radiación de los agujeros negros (conocida hoy como Radiación de Hawking) hasta su histórico libro Una breve historia del tiempo, su vida fue un testimonio de la victoria de la voluntad intelectual sobre la fragilidad biológica.

Hoy, su obra sigue siendo una hoja de ruta para quienes buscan entender el mundo sin recurrir a dogmas. Porque, como él mismo decía, el mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de que ya tenemos todas las respuestas.